República Cinéfila | Un Lugar En Silencio

La formidable segunda cinta como realizador del joven actor estadounidense John Krasinski quien dirige y protagoniza esta nueva película de horror junto a su esposa en la vida real Emily Blunt, recuerda y mucho en cierta manera a la clásica película de culto “Cabeza Borradora” (E.U.”Eraserhead” 1977, David Lynch) que por la critica especializada y de los expertos cinefilos, la han señalado ya como una especie de muestra en su premisa de los extremos que los padres pueden llegar a alcanzar para proteger a sus hijos, pero para mi gusto y opinión personal empujando un poco más en su fondo de mi análisis, podemos salir como espectadores ganando en el disfrute de una de las producciones más propositivas del cine industrial y comercial de Hollywood en los últimos años. 
 
Si en “Eraserhead” el ruido es fin y es el medio, en “Un Lugar En Silencio” estamos justo en la otra orilla, del lado contrario porque aquí es el silencio quien da forma a una narración sin palabras que, precisamente por eso, tiene que sustentarse en el lenguaje puramente cinematográfico como muy pocas otras cintas lo han brindado en la actualidad. También estamos en un lugar sin nombre y sin fechas ya que sólo sabemos por su elemental sinopsis de la trama que relata la historia de una extraña presencia que persigue a una familia en una granja aislada de toda civilización.
 
Para poder sobrevivir a esta peligrosa entidad que por cierto, no se muestran en los avances y trailers oficiales, la familia no debe hacer ningún tipo de ruido. Al parecer todo comienza en el Día 89 después de un gran apocalipsis, por el que la Tierra ha sido contaminada con una serie de monstruos muy salvajes y despiadados, pero que están ciegos. Lejos de la ciudad una familia típica americana que vive totalmente aislada, pues de esa forma pueden controlar los ruidos y de dominar el silencio para que ninguno de estos monstruos los encuentre y en consecuencia, termine con ellos. 
 
La vida de esta familia americana, hundida en el silencio, como casi viviendo una vida como de monjes, casi primitiva, casi prenatal con los sonidos que están más cerca de lo que escucha un feto en la placenta, que de la explosividad exagerada del cine de Hollywood más convencional, está inmersa, principalmente por la acción del padre o eso parece decirnos esta llamativa e interesante película, en un círculo compulsivo de seguridad que ante la posibilidad de romperse con la llegada del hijo nuevo refleja su toda fragilidad y genera cierta tensión y dolor. 
 
 
Esta interesante película está ambientada en una ciudad sin nombre, sin perfil, pero con los modos y los cuidados de unos a otros que no estan tan pulidos como lo están ahora, cuando la corrección y la pulcritud eran incluso vistos con malos ojos especialmente por artistas super propositivos y bien rebeldes como Lynch, cuya influencia en su también primer filme se nota y mucho en un Krasinski apoyado en el estupendo y cruel guión de Brian Woods, Scott Beck y de él mismo, que delimita perfectamente las acciones y los movimientos de sus personajes a partir de los ruidos que no pueden generar y de los silencios que deben mantener.
 
“Un Lugar En Silencio” sustenta su lograda atmósfera de suspenso en las posibilidades de que algo ocurra y no en lo que necesariamente ocurre, ya sea el día a día o el escape del monstruo en turno, por ejemplo. En su fondo, le da un tono de terror psicológico que opta por necesidad y por convicción en mantener nuestra atención por todo aquello que podríamos ver o que puede suceder si la rutina de sus silenciosas secuencias se rompiera, como en una jugada al estilo del gran cineasta Alfred Hitchcock que llevó a nivel de arte y que aquí sabe, huele y se siente como gasolina de primera calidad.
 
Y es que, al igual que la opera prima de Lynch, esta no se queda ahí y cierra su llamativa propuesta con un buen final que en parte se roba lo mejor de la solución presentada por ejemplo en “La Guerra de Los Mundos” (E.U. “War of Worlds” 2005, Steven Spielberg), en una solución fabricada desde el prólogo mismo de la película, sin muchas obviedades y sin ideas rastreras. Es en esa solución, esa secuencia final para la cual está super bien planteada cada secuencia de la película, aborda el ruido al que el padre teme tanto como un nuevo elemento y lo hace de tal forma y en tal magnitud real y figuradamente que el orden de la familia se convierte de manera instantánea en un caos controlable y materializa una bellísima destrucción que todos calladamente hemos esperado, su imaginación hará el resto.
 
Un Lugar En Silencio
 
Mi 8.5 de calificación bien otorgado a “Un Lugar En Silencio” que en su fondo viene siendo como la otra cara de la moneda de la paternidad atormentada, y del signo de los tiempos actuales de callada corrección a veces hipócrita en la que vivimos, que se prestaría a discusión, en la que debería entrar el destino y el final del personaje paterno en este pequeño prodigio del suspenso psicológico en su bien lograda forma donde Krasinski libera a su cámara que encuentra los puntos ideales para desarrollar su minúscula historia y con la cámara libre puede generar tensión y suspenso que no dependan necesariamente de la acción, sino de la suposición de lo que pueda ocurrir una vez que algún ruido sea generado o un silencio roto.
 
Muy buenas actuaciones de todo el elenco, sobresaliendo la talentosa y bella actriz inglesa Emily Blunt, como la madre de esta familia que está embarazada, donde uno no puede dejar de pensar en el ruido que acosaba al personaje de Henry en “Eraserhead” en su propia casa con los chillidos de su pequeño engendro. Entonces, el modo en que Krasinski nos puede llevar al otro lado del río en la trama de su primera película, es el ruido, con el silencio interrumpido haciendo que el fin y el medio se trastoquen. 
 
Si para la primer cinta de Lynch la tensión y el dolor se materializaban en el cuerpo torturado de su hijo a través del cuál él mismo se queja, para la de Krasinski que pertenece a esta otra época, una con unas mayores demandas de corrección, pero con menor aceptación a la queja, al grito de reclamo del dolor que se encuentra en la imposibilidad de decir algo, de rabiar a todo volumen ante la inminente llegada de un nuevo crío que romperá el círculo seguro pero compulsivo, en el que vive a salvo con su familia en un contexto apocaliptico. Esta verdaderamente es una inquietante cinta como debería serla cualquier otra del género cinematográfico del horror, del suspenso y del terror, con la pequeña diferencia que no usa la música instrumental para crear la tensión en el espectador, se vale de otro elemento menos común pero igual de efectivo; que es el silencio. 
 
Lic.Ernesto Lerma, titular de la sección y columna periodística.
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