Isla de Perros, el segundo stop motion de Wes Anderson.

Isla de Perros | DE AMOR, PERROS Y REPETIRSE.

El noveno largometraje y segundo en stop motion de Wes Anderson y co escrita con Roman Coppola y Jason Schwartzman. Nos trae esta historia de amor (como todas las películas de Wes) hacía los perros, narrada a manera de cuento infantil, nos muestra la catástrofe de la ciudad ficticia de Megasaki donde un virus contagia a todos los perros. Y el alcalde (adorador ancestral de gatos) decide exiliarlos a una isla de desperdicios; todo la ciudad acepta la orden menos Atari un niño de 12 años que viaja hasta la isla para encontrar a su perro. Con un casting impresionante vemos a los colaboradores habituales del director aunado a nuevos talentos como Bryan Carston, Scarlett Johansson y hasta Yoko Ono. También la animación es un gran punto a su favor, todo se ve tan bien hecho que es medio difícil imaginar que es stop motion.

Anderson es un maestro de repetirse así mismo; aquí vemos las mismas fábulas elaboradas de familias que te hacen sentir medio feliz, medio triste, medio angustiado, o que te hacen reír (o no). Todos conocemos su estilo (es básicamente su propio género): tomas simétricas, nostalgia, el protagonista es un hombre (en este caso niño) emocionalmente dañado por una conflicto (a veces muy vago) o hastío, padres muertos o con una relación tensa, el ayudante o crush (generalmente) hindú que aquí es japonés, tomas desde arriba a cosas, obras de teatro dentro de la película, funerales, heridas en la cara, muchos zooms, tomas donde escriben y tomas de cartas escritas en maquina de escribir, whip pans (es cuando la cámara se mueve a un lado rápido para pasar a otra escena), personajes explicando planes elaborados, los nombres de los protagonistas son pretenciosos, en este caso Atari, extranjeros (siempre hay), pinturas al oleo, canciones de rock clásico, uniformes, grabadoras de cinta, tomas de perfil, la toma desde un vehículo en movimiento y por supuesto con la música de Alexandre Desplat de fondo.

En esta película omitió la relación rara que siempre tienen los hermanos (por que no hay), el affair que tienen alguno de los parientes o la ya clásica caminata en cámara lenta.

 

Isla de Perros

 

Así es; Wes Anderson siempre hace lo mismo, pero esa es su magia que a pesar de que parece que cuenta de la misma manera las historias siempre te atrapa debido a los pequeños detalles (como el uso del lenguaje para esta película) y a que te terminas identificando con los protagonistas, con esto demuestra que no necesita saturar de CGI la pantalla o de grandes presupuestos (para esta película hasta hizo crowdfunding) para lograrlo.

Llena de referencias al arte y la cultura japonesa Isla de Perros merece mucho la pena.

 

Isla de Perros

(Isle of Dogs, Wes Anderson, Alemania-EUA, 2018, 101 mins.)

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