El día en que los videojuegos casi mueren.

Hoy en día no nos podríamos imaginar un mundo donde no existiera la posibilidad de ser guardianes espaciales, caballeros legendarios, héroes al rescate de princesas en peligro y todo esto posible gracias a los videojuegos. Y pese que hoy en día los videojuegos se han convertido en una gigantesca industria dentro del entretenimiento, inclusive superando a la música y al cine, no nos podríamos imaginar un mundo sin tener un control entre las manos; pero esto no siempre fue así, ya que hubo una vez en que los videojuegos casi mueren.

Corría el año de 1974 cuando Nolan Bushnell  fundador de Atari, buscaba una nueva idea para poder seguir en la competencia de la naciente industria de los videojuegos, ya que su gran éxito de la Arcade “Pong” se veía en peligro por la explosión de imitaciones que había en ese momento en el mercado. La idea que nació a raíz de esto, fue una versión casera del popular juego arcade  y aunque el mundo aun desconocía realmente estas nuevas tecnologías, la visión de Bushnell convenció a la cadena de tiendas Sears para distribuir y vender este nuevo cacharro, siendo el año de 1975 cuando salió a la venta lo que se conocería como una de las primeras consolas de videojuegos. El lanzamiento fue un gran éxito, orillando a Bushnell y su equipo a crear más adaptaciones de arcades populares a sistemas caseros.

Tras su enorme éxito Bushnell ya ideaba el siguiente paso, un sistema casero que tuviera la capacidad de poder intercambiar cartuchos y aunque la idea parecía genial, Atari necesitaba una importante inyección de capital para poder llevar a cabo el proyecto, es por este  motivo que Bushnell vende Atari a Warner Communications en el año de 1976, siendo este movimiento lo que permitió que Atari desarrollar su proyecto.

En el año de 1977 el mundo vería por primera vez lo que sería la consola más importante de la historia de los videojuegos el  “Atari 2600”. Al principio el éxito de este nuevo sistema fue limitado pero conforme la gente se percato de las grandes posibilidades de esta consola, no tardo mucho en convertirse en un enorme éxito comercial llevando a Atari y Warner a generar increíbles ganancias y convertirse en una de las compañías con más alto índice de crecimiento en toda la historia de Estados Unidos.

En el año de 1978 Warner Communications sin motivos reales de peso decidió despedir a Nolan Bushnell de Atari, compañía que creo desde sus cimientos y la llevo a lo más alto posible. Para 1980 el éxito del Atari 2600 fue absoluto y pese que contaban con un nutrido catalogo de videojuegos, la gente poco a poco exigía productos de mejor calidad, cosa que nunca se llevo a cabo por la incompetencia y falta de visión y creatividad de los directivos de la compañía, siendo ejemplo de esto, una horrible versión para Atari de una popular arcade japonesa llamada PAC-MAN la cual fue duramente criticada.

En verano de 1982 en los cines de Estados Unidos se estrenaba una de las películas más exitosas de ese año, “E.T.”, del joven y aclamado director Steven SpielbergAtari vio en esta película una gran oportunidad, hacerse de la licencia para poder producir la adaptación de la película a un videojuego sería un golpe maestro, es así que tras desembolsar  una importante suma de dinero, Atari adquirió la licencia de E.T. y se planeo para la navidad de ese mismo año el lanzamiento del videojuego, lo que pensarían que sería un gran éxito.

Con presiones de tiempo para tener listo el videojuego en las fechas estimadas, mínimos candados de control de calidad y falta de creatividad, en la navidad de 1982 llego uno de los juegos más esperados de esa época.

Con mecánicas de juego muy confusas, errores de programación, horripilantes gráficos, una pésima calidad y sólo cuatro semanas para su producción, E.T. El videojuego para Atari 2600 se convertiría en el mayor fracaso en la historia de los videojuegos, como consecuencia Atari y Warner Communications registrarían grandes pérdidas, llevando a la industria de los videojuegos a una vertiginosa caída.

Fue así que durante el año de 1983 a raíz del fracaso de E.T. y otros títulos, que de igual manera fueron productos de bajísima calidad, por lo que ya nadie apostaba por los videojuegos, esto, sumado a malos manejos de la industria, competencia, falta de creatividad y pasión, muchas personas ya habían dado por hecho la extinción de los videojuegos, argumentando que sólo habían sido una moda pasajera y que en el futuro ya a nadie le interesarían estos juguetes.  A lo largo de Estados Unidos las tiendas hacían remates para poder deshacerse del espacio que ocupaban en anaqueles, ya que las pérdidas que habían generado no daban motivo para seguir invirtiendo en estos productos ya pasados de moda y aunado a que los títulos que aún salían al mercado, seguían siendo repetitivos y de una calidad deplorable, razones por las que ya nadie mostraba interés en los videojuegos, inclusive Warner Communications se vio en la necesidad de vender a Atari y enterrar un cargamento de millones de cartuchos sin vender  en el desierto, siendo esta la época más obscura de esta joven industria  y el inminente “Game Over” de los videojuegos.

Y  cuando todo parecía perdido, desde Japón llegaba un plomero italiano que nos devolvería la esperanza, pero esa historia la contaremos después.

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