Wonder Woman contra Marvelitas y la fragilidad de Stephen Miller

Por: Lory Rodríguez

 

Wonder Woman (personaje que puede reclamar el Récord Guiness por ser la embajadora de la ONU más efímera de la historia) por fin tendrá su película en la pantalla grande a partir del 2 de junio de este año. Protagonizada por Gal Gadot y dirigida por Patty Jenkins, esta película de ritmo ligero, meticulosa dirección y grandiosa fotografía nos trae la historia de cómo Diana Prince abandona su hermoso hogar, la isla de Themyscira, con el objeto de salvar al mundo.

 

La polémica figura de Wonder Woman

 

La ONU tenía contemplado convertir a Wonder Woman en embajadora honorífica este año, sin embargo, una petición en línea con 45,000 firmas llevó al entonces Secretario General de Naciones Unidas, Ban Ki-moon, a reconsiderar la decisión ya que (aunque los creadores de Wonder Woman buscaban representar a la mujer fuerte e independiente) hay un doble mensaje en el hecho de que la princesa Diana tiene piel blanca, pechos exuberantes y proporciones físicas imposibles; sin mencionar lo atrevido de su traje y el (sexy) fetichismo que implica amarrar a sus enemigos para que digan la verdad.

 

Estos fueron los argumentos que usaron círculos feministas para evitar que la escultural heroína formara parte de una gran campaña que (irónicamente) impulsa el empoderamiento femenino.

 

Wonder Woman, una mujer por la que no pasan los años

 

Si hablamos de estándares de belleza (en relación a la apariencia de la princesa amazona), me gustaría preguntar… ¿A cuál de todos sus looks se refieren? ¿A cuál de todos los dibujantes que han hecho al personaje están criticando?

 

Diana Prince fue creada por William Moulton en la Edad de Oro del cómic, en Diciembre del 1941. Desde entonces ha pasado por las manos de artistas como Ross Andru, George Pérez, Phil Jiménez, Yanick Paquette, David Finch, Cliff Chiang, Alex Ross, Liam Sharp, Fernando Dagnino, Stephanie Hans, Aaron Lopresti, David Lafuente, Claire Roe, Nicola Scott, Mike Sokowsky… por mencionar algunos.

Gal Gadot interpreta a Diana Prince, Wonder Woman, en la película de 2017.

 

 

En cada interpretación, Wonder Woman ha tenido diversas características y proporciones diferentes. Ha pasado de las faldas enormes y shorts largos (parte del uniforme que usaba en sus primeros años) a la ropa muy ajustada y los trajes largos. La idea tras esos atuendos es que sean prácticos en batalla y, a la vez, femeninos y agradables visualmente en todas sus versiones.

 

Wonder Woman ha sido atlética, alta e incluso gorda (según se ha considerado en algunos casos). Su piel ha presentado pliegues y heridas. Su cabello negro en sí es evidencia de que la amazona no tiene raíces anglosajonas. Tomando en cuenta todos esos elementos, habría que hacer un análisis más objetivo sobre esa supuesta sexualización del personaje o su uso de «estándares de belleza ilógicos».

 

Como una alternativa a dichos señalanmientos tenemos el blog http://fatwonderwoman.blogspot.mx/, donde encontramos imágenes estéticas de la Mujer Maravilla de tipo chubby, obra de distintos ilustradores.

 

La unión e independencia de las mujeres: la clave del feminismo

 

Con respecto al tema, deberíamos analizar conceptos como la soberanía corporal, el cual señala que las mujeres tenemos el derecho a ejercer libremente sobre nuestros propios cuerpos. Esto incluye la elección de las prendas que vamos a vestir.

 

 

 

A ese respecto existe la estrategia de Kenji Yoshino llamada covering, la cual permite reducir los rasgos desfavorables que apartan al modelo «ideal» del «natural». La exigencia de complacer visualmente a otros está tan marcada que las multimillonarias industrias de la moda y el maquillaje explotan los aspectos más sensibles y vulnerables de las mujeres.

 

El slut shaming es una práctica que se refiere a culpar (y avergonzar) a una mujer por tener comportamientos sexuales distintos a los heteronormativos del patriarcado. Uno de los más comunes es no usar el vestuario impuesto por los códigos sociales estipulados o expresar opiniones y conductas de empoderamiento que pueden considerarse como masculinos.

 

Tomemos como ejemplo una situación banal (y cruel): Perez Hilton tildó de prostituta a la hija menor de Demi Moore, Tallulah Willis, por su forma de vestir (es decir, le aplicó el slut shaming). La fama de figuras como Perez Hilton proviene de este tipo de criticas sin escrúpulos a los famosos. ¿Nos hemos convertido entonces en versiones heteropatriarcales de Perez Hilton?

 

Aceptamos que existen códigos implícitos y explícitos sobre lo que constituye el atuendo apropiado y consentimos de igual forma que esos códigos sean impuestos. Por tanto, analicemos el contexto con tres premisas: la Mujer Maravilla vive, originalmente, en una isla; la Mujer Maravilla va a participar en una batalla y, por tanto, la Mujer Maravilla va a sudar.

 

¿Nosotras cómo nos vestimos para un gimnasio? ¿Acaso usamos ropa conservadora para caminar en la playa? ¿Cuánto escote representa «disposición sexual»? A usted, hermoso o hermosa lectora, le dejo la elección sobre cuál es la respuesta correcta a esas preguntas.

 

La libertad de apariencia no es cosa trivial. El vestido y la apariencia son una forma de significación humana, así como comunicación y expresión. Los códigos de apariencia no son ni neutrales, ni objetivos.

 

La diseñadora de vestuario de la película Wonder Woman , Lindy Hemming comentó en exclusiva para GMR:

 

Lindy Hemming: «Mi trabajo es hacer ingeniería universal sobre este gran diseño, que ha pasado por miles de modificaciones a través de los años. Ahí me encontré con los dibujantes de DC Cómics que crearon un increíble mundo llamado Themyscira, sin embargo, los diseños de Wilkinson fueron los que me provocaron a crear y se adecuaron a las expectativas necesarias. El trabajo de diseño del nuevo traje de Wonder Woman es más práctico y lógico para la batalla, más limpio y más agudo pues captar su esencia es complicado. Por ejemplo, desarrollé un tocado en lugar de una diadema para que no obstruya el dinamismo de los personajes, las guerreras requieren velocidad».

 

A pesar de ello, desde Marzo de 2015 (cuando apareció en Batman v Superman: Dawn of Justice), Gal Gadot recibe críticas destructivas y hostiles respecto a su cuerpo. La mayoría de esas críticas son esgrimidas y fundamentadas por el grupo conocido como Marvelitas.

 

¿Qué es un Marvelita?

 

Con ese nombre se le conoce a los fans de «hueso colorado» de la casa editorial de enfrente: Marvel. Como saben, amados lectores, así como existe el blanco y negro o el bien y el mal, la creencia popular se limita a pensar que «solamente» se puede estar con un extremo. Es decir, o estás con Marvel o con DC y quien esté del otro lado es tu enemigo (en palabras de Lisa Simpson: «todos necesitan un némesis; hasta Maggie tiene un bebé que la ve feo»). DC y Marvel son las compañías más populares de su ramo y, por tanto, tienen fans que defienden a sus respectivos personajes con la fuerza de «una tirada de veinte».

 

En 2015, Gal Gadot nos respondió en una pequeña entrevista que concedió a GMR:

 

Lory GMR: ¿Cómo has resentido y cuál es tu estrategia para responder ante las críticas sobre tu cuerpo ?

 

Gal Gadot: Cuando era más joven las críticas me dolían bastante, pero ahora simplemente me divierten. Bajo el marco histórico: las amazonas tenían un solo seno para que no les perjudicara la arquería. Así que Wonder Woman, como tal, nada más representa la parte onírica de las amazonas. Siempre vamos a intentar hacer a todos felices, pero eso es una tarea imposible.

 

Lory GMR: Antes de ser parte de la película ¿habías entrado en contacto con el mundo de los cómics?

 

Gal Gadot: Sí, pero no de una manera tan profunda. El personaje de Wonder Woman es algo que todas las niñas tomamos como rol; gracias a la globalización a mi tierra natal (Israel) llegaban pines, imágenes, cómics, playeras y más mercancía. Algunas jugábamos e imaginábamos ser amazonas, es una cultura hermosa, interesante y compleja.

 

Lory GMR: ¿Qué opinas sobre la brecha de fans Marvel vs. DC?

 

Gal Gadot: Yo creo que la palabra “fan” está muy mal empleada, si haces uso de violencia para refutar un argumento. Habría más lógica en compartir opciones y aprender de cada alternativa.

 

2017, la esperada llegada de Wonder Woman

 

¡México se vistió de gala para poder recibir al elenco de Wonder Woman! La alfombra roja se enlazó con otros estrenos simultaneos a nivel mundial en Perú, Chile, Colombia, Puerto Rico y Costa Rica. Muchos fans acudieron emocionados portando el cosplay de Wonder Woman.

 

 

En la alfombra roja, Patty Jenkins (directora de la cinta) nos comentó lo siguiente:

 

“Trate de hacer una película en la cual no pensáramos en géneros. Hay que tratar a Wonder Woman tan a lo grande como si se tratara de Superman; esta es una película para todos. No se fijen en el hecho de que es mujer; así enviaré un mensaje importante para las niñas que quizá no han visto el personaje».

 

Tal parece que ese mensaje tan importante no le llegó a Stephen Miller. Por si no saben quién es él (lo cual es casi seguro porque no tiene mucha proyección en nuestro país), el señor Stephen Miller es un escritor y colaborador de un sitio conservador que se llama Heat Street.

 

Con ansias de machismo impositivo, el señor Miller llegó a una sala de Alamo Drafthouse Cinema donde se vendían entradas de funciones exclusivas para mujeres. Con tweets agresivos, sarcásticos y crueles, Miller se dedicó a atacar el objetivo del establecimiento: impulsar el empoderamiento femenino. Las funciones del cine que estaban catalogadas como “solamente para mujeres” tenían nada más una excepcón, la cual se extiende a “hombres que se identifiquen como mujeres”.

 

Eso no quiere decir que no existen funciones abiertas a todo el público (y todos los géneros), pero la capacidad de agresión de Miller resultó ser una autoburla, demostrando su inseguridad en redes sociales; la cual reforzó al atacar con ataques mal fundamentados a las feministas que contestaban sus publicaciones.

 

Merecemos tener espacios para nosotras. Los actos de Miller al final resultaron ser inofensivos e infantiles. Si bien Wonder Woman, la Mujer Maravilla, tiene como finalidad (desde el inicio de su historia) promover el empoderamiento, la unión, el honor, la verdad, la honestidad y la justicia, resulta curioso cómo a voluntad podemos tomar símbolos y deformarlos para reflejar nuestras inseguridades internas.

 

Cierro con una cita que se puede encontrar en El espíritu de la verdad, trabajo de Paul Dini e ilustrado por Alex Ross: “Había venido a buscar la verdad y me dieron la suya con los puños”.

 

¡No olviden compartir, es un estreno que no pueden perderse y para el cual GMR tiene una sorpresa especial para todos los fans!

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