Comics From The Hell | Hellblazer, John Constantine.

Bienvenidos a otro post de Comics From The Hell, en esta ocasión les presentamos un cómic bastate emblemático en cuanto al genero de horror: Hellblazer, recientemente ha llegado una nueva webserie animada titulada Constantine: City of Demons (En español Constantine: Ciudad de Demonios) es creada por los productores ejecutivos Greg Berlanti y David S. Goyer. Se basa en el personaje de DC Comics John Constantine, un cazador de demonios y detective ocultista. Vinculado de manera tangencial a la serie de acción en vivo Constantine a través del actor Matt Ryan , la serie está ambientada en el mismo universo ficticio que la película animada de 2017 Liga de la Justicia Oscura. Fue lanzado en la plataforma de transmisión en línea de CW, CW Seed el 24 de marzo de 2018, después de estrenarse en la WonderCon 2018.

Hellblazer

Hellblazer (también conocido como John Constantine, Hellblazer) es un cómic de horror contemporáneo estadounidense, publicado originalmente por DC Comics, y posteriormente por la línea Vertigo a partir de marzo de 1993, momento de creación de la misma. Su personaje principal es el mago callejero John Constantine, creado por Alan Moore y Stephen R. Bissette, que apareció por primera vez en el número 37 de The Saga of the Swamp Thing (junio de 1985).​ Hellblazer se publicó de forma continuada en Estados Unidos desde enero de 1988, y llegó a ser el título más longevo de Vertigo. En 2013, la serie concluyó con su número 300,2​ reemplazada por una colección perteneciente al Universo DC, Constantine.​ Conocida por sus comentarios políticos y sociales, la serie originó una adaptación cinematográfica, una serie de televisión y multitud de spin-offs y crossovers.

La colección fue una de las más famosas de la línea Vertigo, y se caracterizó por el trabajo realizado por varios escritores británicos a lo largo de las décadas, entre ellos: Jamie Delano, Garth Ennis, Paul Jenkins, Warren Ellis, Grant Morrison, Neil Gaiman, Mike Carey, Denise Mina, Andy Diggle, y Peter Milligan. Hellblazer fue una de las primeras creaciones de ficción moderna situadas en el género fantástico de detectives e influyó notablemente en las obras posteriores enmarcadas en dicho género.

Importancia

Warren Ellis, en su introducción para el hardcover de la edición americana del arco argumental “Miedo y odio”,​ expuso los que, a su juicio, son los elementos clave de Hellblazer, que la diferencian de otras obras del género:

“ [Hellblazer] retiene las conexiones ocultas, pero lo que la diferencia de las tristes y agotadas “fantasías oscuras” que encontrarás en la estantería a su lado es su claro conocimiento de que el terror real no se perpetra por monstruos de pantomima de un solo ojo, o cosas pálidas vestidas de negro con nombres estúpidos. El terror real viene de la gente. Sólo de la gente. Son la cosa más terrorífica del mundo. ”

Hellblazer empezó su andadura durante los primeros días de la Edad Moderna de los Cómics (1984-1990), y, al igual que otros cómics de la época (como Watchmen, Batman: El regreso del Caballero Oscuro, Daredevil: Born again y otros), su temática es oscura, violenta, y política y moralmente compleja. Hellblazer mezcló el horror sobrenatural con el terror cotidiano (en línea con la ficción gótica del momento), y con elementos procedentes del noir, el surrealismo y la ficción fantástica de detectives. La serie formó parte del surgimiento del interés por los “cómics de autor” en DC Comics como consecuencia del éxito comercial de la “Invasión británica” del cómic americano de finales de los años 80, lo que conllevó un tono más personal, adulto y oscuro que la mayoría de las publicaciones de la editorial, y fue una influencia decisiva en la creación de la línea Vertigo en 1993.

Hellblazer

El afán de calidad de Hellblazer llevó a sus editores a contratar autores contrastados o de aspiraciones autorales, lo que conllevó que la publicación se encontrase durante su larga existencia en el difícil equilibrio de conjuntar la visión personal del mundo de John Constantine por parte de sus diferentes guionistas con el respeto a la continuidad de la serie. Como consecuencia, cada uno de sus autores narró las historias de Constantine desde un punto de vista propio: Jamie Delano introdujo el tono callejero de la serie, y sentó los patrones que continuarían durante casi toda su extensión.

Garth Ennis imbuyó a la serie de su sarcástica visión del mundo; Paul Jenkins profundizó en los juegos con el metalenguaje y la historia británica; Warren Ellis llevó la crítica política más allá de los límites de la bien pensante línea editorial del momento, e introdujo un elemento de melancolía en el personaje principal; Azzarello llevó a John a un entorno cercano a la serie negra “hard boiled” y el “southern gothic”Mike Carey optó por un enfoque clasicista, pero incluyó una serie de disquisiciones sobre el envejecimiento y el paso del tiempo que marcarían el resto de la serie.

Denise Mina aprovechó para criticar la realidad social y política de la sociedad escocesa del momento, así como para plasmar sus propias preocupaciones existenciales; Andy Diggle optó por la versión más irrespetuosa del personaje, pero incluyó salvajes críticas religiosas y políticas; y Peter Milligan plasmó sus propias preocupaciones sobre la llegada de la tercera edad, y retomó formalmente los patrones de su obra más surrealista, en particular Shade: El hombre cambiante.

Por el otro lado, a diferencia de otros cómics con décadas de duración, Hellblazer consiguió contar una gran historia, con un principio y un final. De gran importancia en el éxito de lo anterior es que la serie siguiera el envejecimiento paulatino de su personaje principal durante 25 años. Su protagonista, John Constantine, empezó la serie con 34 años y la terminó con casi 60, lo que propició un gran bagaje de continuidad, en el que destacan las constantes reapariciones de personajes secundarios (los más longevos, Chas Chandler (cuya aparición se remonta al número 1 de la serie​), y la sobrina de John, Gemma Masters (que apareció por primera vez en el número 419​)) y que las consecuencias de los desenlaces de determinadas historias siguieran teniendo un impacto inequívoco en tramas acaecidas cientos de números más adelante, e incluso en el propio final de la serie.

Como consecuencia de su larga duración, los guionistas de la serie reflejaron a menudo la situación cultural y social de la época en la que escribieron para Hellblazer. Jamie Delano, para escribir su primera etapa en la colección (1988-1991), se inspiró en asuntos reales de actualidad en aquellos años, como el punk rock, la defensa del medio ambiente desde un punto de vista anarquista y el auge de la especulación en la economía británica.

Delano sería el primer guionista de la colección en poner en primer plano su ideología política, un elemento nunca visto en cómics mainstream hasta entonces,​ plasmando su visión negativa del thatcherismo y (en su novela gráfica de 2010, Hellblazer Pandemonium) de la Guerra contra el Terror. ​ Esto convirtió a John Constantine en un personaje diferente de otros protagonistas de cómics de la época, ya que un elemento fundamental en su personalidad fue, desde el principio, su lucha contra lo que él consideraba como la injusticia social y política en Gran Bretaña.

Esta tendencia fue continuada, en mayor o menor medida, por muchos de los guionistas que le sucedieron en la serie: Garth Ennis, en su etapa en Hellblazer (1991-1994), si bien disminuyó hasta cierto punto la carga política de Delano, basó arcos argumentales enteros en cuestiones ideológicas que más tarde también mostraría en Predicador, como el racismo y el fanatismo religioso.

Ennis también plasmó sus impresiones sobre la Guerra de las Malvinas y la situación política en Irlanda del Norte, su país natal (hasta el punto de basar todo un spin-off, el magnífico especial Heartland. Tierra del corazón,​ en este tema). Paul Jenkins (1994-1996), pese a que en principio se enfocó, más que sus predecesores, en el género fantástico, criticó en una serie de historias auto conclusivas memorables el hooliganismo, la represión policial contra manifestantes pacíficos, el maltrato animal, la violencia machista, la pederastia y el consumismo. Warren Ellis (1999) volvió a incluir la crítica social como un elemento fundamental en sus historias (arremetiendo contra el Nuevo laborismo de Tony Blair), y analizó el polémico tema de los tiroteos en institutos en la historia “Dispara”.

Esta historia generó una gran controversia, al coincidir su pretendida publicación con la Masacre de la Escuela Secundaria de Columbine, y provocó su salida de la serie. El escritor más polémico, Brian Azzarello (2000-2002) tocó temas como el neonazismo, la violación masculina en las cárceles y la homosexualidad. Andy Diggle (2007-2009) convirtió a Constantine en un campeón de la clase trabajadora, enfrentándolo directamente contra el ministro de vivienda británico, un aristócrata clasista.

En la última etapa de la colección, Peter Milligan (2009-2013) consiguió insertar la ideología punk en la serie, ya que, en sus historias, el neoliberalismo es una infección demoniaca, y la cultura punk, el último bastión de resistencia frente a aquélla. El terror de Hellblazer viene a menudo de las crisis y controversias de su tiempo. Al desarrollarse en el Reino Unido, muchas personalidades británicas han aparecido en la serie, como Sid Vicious, Margaret Thatcher, Aleister Crowley y (convenientemente disfrazadas para evitar la censura) la familia real británica.

Los temas esenciales de Hellblazer fueron el cinismo, el nihilismo y la estilización de la violencia. Fue habitual durante casi toda la serie que John Constantine narrara la historia en un monólogo interior, de prosa oscura y alambicada, y a veces rompiendo la Cuarta Pared. En muchos arcos narrativos, cada victoria de Constantine tenía un efecto negativo que llevaba a la tragedia. Sus amigos y su familia a menudo eran sacrificados o quedaban atrapados en las trifulcas del personaje, y muchos acabaron muertos o abandonándole. Pese a que John intentaba hacer lo mejor posible, dadas sus limitaciones inherentes, para sacar algo bueno de su vida, sus intentos casi siempre acabaron en fracaso.

Conclusión

En cualquier caso, Hellblazer es un cómic esencialmente británico, no sólo porque su creador y la inmensa mayoría de los equipos creativos que trabajaron en la serie son de esa procedencia, sino porque el Reino Unido supuso un elemento fundamental en su concepción. Esta característica explica, en parte, la mala recepción por parte de los aficionados de los intentos de trasladar al personaje a Estados Unidos (desde la etapa de Brian Azzarello en la serie hasta sus adaptaciones cinematográfica y televisiva). En palabras de Peter Milligan, “Creo que Hellblazer es única. En una industria del cómic dominada por personajes americanos (lo cual no tiene nada de malo en sí mismo), Constantine era desvergonzadamente británico. Una clase específica de miserabilista británico”.

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