La casa de Jack | De «escándalo», provocación y arte.

Cuando Antichrist se estrenó en 2008, Lars Von Trier dijo en una entrevista: «Estoy entrando en mi fase anal, esto solo es mierda embarrada en la pared». Para ese entonces ya era considerado un director de culto, siempre estrenaba sus películas en el festival de cine de Cannes, era consentido por el público, hasta que en 2011, tras unos desafortunados comentarios —que hizo en tono de broma—, se le declaró persona non grata. Después de siete años, una película y una acusación de acoso sexual por parte de Björk, el regreso de von Trier a Cannes no fue precisamente el retorno del hijo pródigo: muy precavidos, los organizadores del festival decidieron no seleccionar su filme para la competencia oficial. En el estreno para prensa y críticos más de cien personas abandonaron la sala y tuitearon pestes sobre Von Trier, los actores y la trama.

La Casa De Jack

Decidí comenzar con estos datos porque si apenas estás entrando al cine de Lars tienes que saber la clase de artista que es. Muy posiblemente te preguntarás «¿cómo se puede disfrutar un filme así?», es muy sencillo: con Lars von Trier si te ofendes solo estás cayendo en su juego.

Lars es un provocador nato, tanto en su cine como en sus comentarios; su películas van desde el drama clásico (Breaking the Waves), pasando por el musical (Dancer in the Dark), la esencia del cine noir (Dogville), cine erótico (Nymphomaniac) y la ciencia ficción (Melancholia). Sus historias siempre son un hilo para mostrarnos la naturaleza humana a través de personajes poco convencionales y tocando temas tabú; no por esto se le puede dar el mérito a una película de ser buena, pero Von Trier ha aportado grandes cosas al cine contemporáneo.

La Casa De Jack

En La casa de Jack el hilo conductor es un pretexto para mostrarnos su propia naturaleza y su creación. Si bien es imposible que sea autobiográfica, sí es autoreferente: en una escena se nos muestran fragmentos de la filmografía del cineasta desde Epidemic hasta Nymphomaniac, por ejemplo.

Esta película nos cuenta la historia de Jack (Matt Dillon), un asesino en serie, que le va contando a un interlocutor (Bruno Ganz), que al principio no vemos y del cual solo sabemos que se llama Verge, cinco de los muchos asesinatos o «incidentes» que cometió a lo largo de doce años. Entre cada incidente nos da una cátedra de lo que para Jack es el arte y qué significado tiene; es justo en este diálogo donde Lars les muestra un gran «chinga tu madre» a Cannes, ya que toca todos los temas por los cuales ha sido criticado —el nazismo, la misoginia y la violencia en extremo— usando referencias al pianista Glenn Gould, el arquitecto Bjarke Ingels, al poeta William Blake, las pinturas de Paul Gauguin, las catedrales góticas, los escritos de Goethe y frases de Nietzsche yuxtapuestas a imágenes de aviones militares letales, caza de animales, campos de exterminio y grandes dictadores del último siglo. Von Trier expone la dualidad del bien y mal, y cómo no puede existir uno sin el otro.

La Casa De Jack

Las escenas de los «incidentes» son las más fuertes de la película y —a mi parecer— las más interesantes y mejor logradas; consiguen muy buenos momentos de humor negro, reflexión e incluso horror, que funcionan como crítica de la sociedad contemporánea y pueden ser opacadas por la violencia explícita, pero, si nos quedamos con eso, no veremos más allá, lo que el director intenta mostrarnos: equiparándose con la realidad extrafílmica, se puede decir que Verge es la crítica, siempre cuestionando sus motivaciones, y Lars es Jack, dando explicaciones y hasta burlándose de él. A muchos este ensayo sobre el arte entre viñeta y viñeta puede parecerles pretencioso, incluso narcisista, pero es necesario para entender la trama de la película.

El final pareciera que se alarga demasiado, mucha gente concuerda en que terminar cuando se nos muestra (por breves momentos) la casa que Jack construye hubiera sido un final perfecto, pero el director nos da un golpe más y nos regala un epílogo que hace alusión al infierno de Dante —con todo y La barca de Dante de Eugène Delacroix—. En este capítulo descubrimos la cara de Verge, cuyo nombre hace alusión a Virgilio, el poeta romano, guía; pero no es casualidad presentarlo con su nombre en inglés, que significa el lugar a donde el director nos lleva y donde Jack encuentra su destino: el límite.

 

La casa de Jack (The House That Jack Built, Lars von Trier, Dinamarca, 2018, 153 mins.)

 

Ya se encuentra en exhibición en Cinemex y salas del circuito de la Cineteca Nacional.

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