República Cinéfila | El Infiltrado en el KKKlan

No resulta extraño que el ultimo filme del gran realizador afroamericano Spike Lee aborde la actual temática del racismo en los Estados Unidos, ya que es una lógica característica que corresponde a la filmografia de altibajos del director, no sólo en su faceta artística sino personal también. En la sinopsis oficial de la trama, “El Infiltrado del KKKlan” toma la historia real del policía Ron Stallworth, quien a fines en la década de los años setenta se convirtió en el primer detective negro del departamento de policía de Colorado Springs, y quien además decidió hacer algo por su comunidad llevando a cabo una misión muy peligrosa, como lo fue el infiltrarse en el Ku Klux Klan y exponerlo ante la población. Lee ya recuperado de su última y fallida cinta, ha vuelto a la comedia de acción negra y blanca, sin matices muy cómodo en la forma, pero sin perder su famosa pegada, ya que en el fondo nos dice en esta formidable película que este es todo un mensaje de paz en tiempos de guerra.
 
Con todo el poder a toda la gente es probablemente el mejor grito de guerra que nos hereda esta cinta pues en ella, en su película, Lee busca precisamente lo que Estados Unidos ahora obvia e incluso desprecia en un discurso de reencuentro. Esta historia surge de un absurdo total multiplicado al momento de convertirlo en película que es el terreno favorito de la ficción, incluso el de la ficción más disparatada a finales de los 70 donde el primer agente afroamericano consigue infiltrarse en la organización del Ku Klux Klan local. Sacando las posibilidades como las del cine documental en esta propuesta, es decir que en este caso que es real y es justo por lo que se multiplica el absurdo en el que está sumergido. Lee recoge la historia registrada en el libro del verdadero Stallworth y la lleva al medio que nos puede hacer creer todo tipo de improbabilidades para en su fondo y forma con la bandera americana que está de cabeza, darnos un mensaje combativo en la paz señalando el error de la confrontación, en el llamado al diálogo al colocar la historia de nuevo en la mesa.                                  
 
El Infiltrado en el KKKlan
 
Lee conoce perfectamente el significado de las rachas. Tanto es así que la carrera de este seguidor de los Knicks, de los Yankees, del Arsenal y del Brasil de Neymar pero también de Nike, marca de la que ha hecho muchos anuncios, sombra comercial que también arrastra en su personal cine tiene los mismos altibajos que la de muchos de sus ídolos en la cancha: Irregular, capaz de lo mejor y de pegar el cantazo al doblar la esquina, cada cierto tiempo le perdemos de vista para acabar regresando de nuevo con un giro en su carrera en el que suele demostrar una pericia hasta entonces desconocida. Artífice de una variante racial del cine indie norteamericano de finales de los años 80 y principios de los años 90 en grandes cintas como “Haz lo que debas” (1988) y “Fiebre salvaje” (1990), no pudo decir que no a Hollywood para llevar a la pantalla a su héroe en “Malcolm X”, pero regresó tocado a su cine original, para ir tirando en un tono medio que ni molestaba ni llamaba la atención. Marcado por el 11 de septiembre 2001 dirigió su mejor película, “La última noche” (2002), a la que siguió su solvente demostración de poderío visual en el atraco de “Plan Oculto” (2006), tras la que volvió a la oscuridad de sus producciones fallidas y sus proyectos personales a medio camino entre lo humanitario y lo político.
 
De sus últimos ocho filmes de ficción desde el año de 2006, solo se estrenó en México comercialmente el remake de “Oldboy” (2014), otra desventura con los estudios. Ahora regresa a las grandes ligas o medianas al menos, jugando entre Blumhouse y Legendary con “El Infiltrado en el KKKlan”, un largometraje provocador pero menos y sin embargo basado en hechos reales sobre el primer policía negro de la ciudad de Colorado Springs, que logró introducirse en el Ku Klux Klan de los 70 el mismo que ahora, vaya es una de las tesis del filme. A su compromiso político habitual, y cómodo con el piloto automático de su talento para maquillar buenos presupuestos, une otro de sus ingredientes guardianes, usado muchas veces con acierto, ausente en otras ocasiones por una solemnidad mal entendida el tono y sentido del humor. Esta es una película dirigida con prestancia clásica, muy apegada a la letra de un guion de trama con giro y despunte final, con una buena factura algo impostada y hasta cierto punto impersonal, su desarrollo argumental se sigue cómodamente, más al estilo manipulador pero francamente agradable de la excelente cinta de “Tres anuncios por un crimen” (2017) que con la aspereza de la correcta película “Detroit” de la competente cineasta estadounidense Katherine Bigelow. Todos los lugares comunes y clichés en la comedia negra de la sangre a la raza dan color a las desventuras de un cómodo John David Washington hijo del formidable actor Denzel Washington en su papel de policía negro entre compañeros blancos feroces, bien apoyado por Adam Driver, que vuelve a bordar eso de ser Adam Driver. Coronada por las imágenes reales de manifestaciones recientes que dan un contrapunto trágico al tono de una película que adolece de falta de matices, Lee, que ha pasado por todos los estados reivindicativos posibles, parece sin embargo liberado de cierta tensión competitiva. Ya no quiere parecer el más valiente, el más mordaz, el más osado de los que reclaman igualdad para los suyos. Más relajado, menos grave, sin embargo, el mensaje cala igual. Si te metes en la casa del terror, las risas tienen más eco.
 
El Infiltrado en el KKKlan
 
Mi 9.5 de calificación para una producción de enorme potencia, de gran ritmo, con mucha mordacidad y sarcasmo, donde Lee exhibe lo sucedido en aquel momento durante una época de gran agitación social con la encarnizada lucha por los derechos civiles como telón de fondo, pero haciendo un paralelismo preciso sobre lo que pasa en la actualidad con las minorías que viven en el país del norte. Tomándose el tiempo necesario para la creación de personajes y para presentar en forma precisa cada situación, la película quizás pueda resultar demasiado extensa para algunos; sin embargo, esto se debe a que Lee no quiere presentar los hechos a la ligera, sino que pretende mostrar cada situación de la manera más clara posible. Al estupendo trabajo del director se suma una brillante labor actoral por parte de un elenco multifacético que representa las diferentes características de cada personaje, algo que resulta vital para imprimirle la potencia narrativa que posee el filme.
 
“El Infiltrado del KKKlan” va creciendo gradualmente pero en forma vigorosa hasta cerrar la trama principal, pero dejando entrever que la verdadera historia continúa, no sólo en la época en la que se ambienta si no en la actualidad, donde los afroamericanos deben seguir luchando por sus derechos como si no merecieran tenerlos. Sin lugar a dudas esta es la mejor película de Lee en muchos años porque responde a eso no con alegatos, no enfrentando al Poder Negro contra el Poder Blanco, ya que cuenta lo que nadie imaginaba que con justificaciones legales que seguro escondían intereses de la derecha radical se buscó que lo ocurrido y narrado en la cinta no quedara en el olvido. En esa plataforma Lee cuenta con los elementos suficientes para lanzar su discurso, profundo en lo político, poderoso en lo social, contemporáneo y oportuno a más no poder como para pelear y combatir a la derecha radical, la racista y violenta, es necesario unir lo que ellos han buscado separar, a todos nosotros, los judíos, los afros, los latinos, las mujeres y los hombres. Redondeando la hazaña, Lee acomoda su discurso en la célula del Klan las frases y las ideas promovidas en la campaña del presidente Donald Trump no sólo para lanzarle a la cara la acusación necesaria y real de ser responsable del regreso a la luz de actitudes y acciones del racismo americano, sino también para demostrar que ese racismo está tan metido en el contemporáneo adn social de Estados Unidos y que se requiere un trabajo mayor de inteligencia y resistencia, en todo un cambio de pensamiento.
 
Reseña: El Infiltrado en el KKKlan
 
Lic.Ernesto Lerma, titular de la sección y columna periodística.

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