Ecos del sintetizador. Un homenaje a Florian Schnider y Kraftwerk

Por Markoz Sáenz.

 

El día de ayer las redes sociales y los medios especializados de música hicieron eco de una trágica noticia, el lamentable fallecimiento de Florian Schneider, miembro fundador de la banda de música electrónica Kraftwerk. Si bien la banda es un grupo de culto, no está de más dar un repaso por su historia y la importancia de Kraftwerk en la cultura pop.

 

Florian Schneider nace en 1947, en Bodensse Alemania, en la parte ocupada por Francia después de la segunda guerra mundial, pero creció en Düsseldorf, ciudad a la que se mudó su familia cuando tenía tres años. Su padre era un reconocido arquitecto que impulso a su hijo a seguir sus pasos, pero la pasión del joven Florian era la música. Curso estudios superiores en la Academia de Artes de Remscheid, donde se especializó en la música de flauta y violín, aunque era un reconocido multiinstrumentista. Schneider participó en varios proyectos musicales dentro de varios géneros, desde el rock progresivo hasta música clásica. En este camino por su identidad musical encontró los sintetizadores. Con su experiencia en órganos no le fue difícil adaptarse a este nuevo tipo de música. Por esos días era miembro del grupo Organisation junto a su amigo de la Academia Ralf Hütter, a quien le mostró la capacidad para crear música con los sintetizadores. Cuando Organisation se disolvió Florian y Ralf le dieron rienda suelta a su nueva pasión, la creación de música electrónica.

Kraftwerk significa literalmente Planta de energía, su nombre hacía alusión a la industria, a las maquinas, la modernidad y al sonido electrónico que recién hacia su aparición en la escena musical. El mismo Schneider mencionaba que la banda creaba Industrielle Volksmusik (música folk industrial). Por el año de 1970 Hütter y Schneider fundan el Kling Klang Studio en el centro de Düsseldorf, donde su ingenio y creatividad le da vida a los ritmos distintivos de la banda. Para mediados de ese año sale a la luz el primer disco, Kraftwerk 1, el resto es historia.

Por casi más de 40 años Kraftwerk influyeron la música y la cultura pop en todo el orbe. Crearon los cimientos de la música bailable electrónica, que dio paso a la música disco, tecno e industrial. Sus trabajos en los sintetizadores inspiraron a músicos a jugar con los bips y sampleos, que sirvieron para la base del rap e hip hop. Sus letras, ritmo y actitud en el escenario inspiraron a varios músicos pop, el propio David Bowie admiraba su trabajo y ansiaba colaborar con ellos, pero nunca se logró una participación mutua, inclusive se dice que el propio Florian no quería participar con el Duque Blanco por razones personales. Kraftwerk formó parte del sonido de la liberación alemana, el soundtrack de la reunificación no estaría completo sin los sintetizadores de la Industrielle Volksmusik, abriendo las fronteras del mundo a la música nacida en Alemania.

A Florian Schneider y Ralf Hütter se les unirían Wolfgang Flür y Karl Bartos y la banda despegaría al éxito en 1974 con su disco Autobahn, al cual le seguirían seis discos, llenos de admiración por la tecnología, señalando la comunión hombre- máquina y criticando el abuso de la tecnología. La dupla Schneider-Hütter eran el cerebro detrás de los ritmos tecnológicos, repetitivos y pegajosos, a su lado desfilaron varios otros artistas, pero los amigos de escuela siempre permanecieron juntos a la cabeza de Kraftwerk, eso fue hasta el 2006 cuando Florian misteriosamente no apareció para unas presentaciones en España. Para el 2008 se anunció su formal salida de la banda argumentando cansancio y su necesidad de trabajar en nuevos proyectos, sin embargo, Florian mantuvo un bajo perfil, lejos de la fama.

Florian Schneider murió días después de su cumpleaños 73. No se sabe bien qué día, pero se sabía que venía luchando con el cáncer.

En palabras de Ralf Hütter, Florian Schneider era un perfeccionista. Se quedaba hasta tarde en el estudio, experimentando con los sintetizadores y las computadoras, buscando el sonido adecuado, el efecto indicado para esa canción. Ese perfeccionismo fue el que le dio a Kraftwer su sonido tan único, ese sonido que inspiro a tantos músicos y artistas para crear una cultura nueva, donde el sonido de los bits, sampleos y ruidos industriales eléctricos qué han puesto a bailar al mundo.

 

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