Fahrenheit 451. La novela gráfica que rejuveneció a un clásico.

Por Markoz Sáenz / @Saenz001

La ciencia ficción siempre ha sido considera un género de segunda en la literatura,  afirmación que está lejos de ser verdad. Entre los libros de esta índole hay verdaderas obra maestras que causan asombro por su madura y certera temática, y a pesar de haber sido escritas hace mucho tiempo encajan en las actuales condiciones sociales.

Una de estas piezas literarias es sin duda Fahrenheit 451 del gran Ray Bradbury, la novela publicada en 1953 es una dura crítica a la moderna sociedad post guerra mundial. Bradbury señala y ataca al autoritario modelo social soviético lineal y censurado, donde quien posee un poco de conocimiento superior al otorgado por el Estado es perseguido; y también voltea a la sociedad anglosajona de la época, y subraya la absurda pantomima del Estado que intenta vender la coyuntura de bienestar total, aun cuando las sombra de los horrores de la era nuclear como Hiroshima y Nagasaki, muestran lo cruel y despiadada que puede ser el ‘American way of life’.

El mundo de Fahrenheit 451 es una distopía consecuencia del uso de la tecnología y la ciencia para el control absoluto de la población, el conocimiento es condenado por causar “tristeza” e “inequidad”; para evitar esto son lanzadas a las calles brigadas de bomberos con solo un objetivo: quemar cada muestra de literatura, cada libro en el mundo, e impedir lleguen a manos de los ciudadanos para evitar causarles algún mal.

Un bombero, Guy Montag, comete el “error” de leer un libro impulsado por una joven chica que vive en su bloque habitacional que ha movido su conciencia, al leer abre los ojos ante la barbarie que se comete al privar al mundo de su historia, sus sueños y fuentes de inspiración.

Si bien Fahrenheit 451 es una gran obra atemporal, ha sido relegada a ser un libro de texto de clases de preparatoria, aquí surge la cuestión de cómo hacerla más interesante y accesible al nuevo público o atraer a esos lectores desidiosos que aún no se animan a adquirirla: la respuesta llega con el reciente boom de novelas gráficas.

Tim Hamilton es un artista norteamericano que ha tenido una prolífica carrera en los comics y en varias publicaciones. Ha trabajado como ilustrador para DC Comics, Marvel, Dark Horse, Mad Magazine y The New York Times. Hamilton se ha destacado por su forma de dibujar y sus trabajos en editoriales independientes han atraído la atención del público lector. Su primera adaptación de un clásico literario fue Robert Louis Stevenson’s Treasure Island, tras ese éxito el ilustrador buscó un reto más grande y volteó hacia a Fahrenheit 451.

Tim Hamilton se acercó a Ray Bradbury para solicitar el permiso de adaptación, a lo que el maestro de la ciencia ficción accedió con tal agrado que decidió hacer una revisión de su texto y reescribir un guion más moderno. Hamilton tomó el nuevo texto y creó grandes viñetas que plasman toda la fuerza y dinámica de la historia de Bradbury. En una entrevista se le preguntó a Hamilton si para su creación había visto la adaptación cinematográfica de François Truffaut, el ilustrador contesto que nada de la visión de Truffaut se nota en las imágenes de la novela grafica, cada secuencia es original y se apegan a la visión que el maestro Bradbury quería transmitir.

Este es uno de los últimos trabajos de Ray Bradbury antes de morir, la refinación de su historia es genial, sumado a las magnificas ilustraciones de Tim Hamilton la hacen una pieza digna de cualquier biblioteca. El éxito de la novela gráfica fue tal que ya se edita en varios idiomas y ediciones, incluida una en español que es relativamente fácil de encontrar, por lo que si no la han leído es una excelente oportunidad de conocer el trabajo del maestro Ray Bradbury, además de una buena ocasión de adentrarse al mundo de las novelas graficas.

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