Desde su irrupción en la escena musical el 14 de mayo de 2016, el proyecto Anfracma se ha establecido como una entidad creativa en constante evolución bajo el concepto del «Ángel fragmentado». Con una discografía prolífica que abarca ocho álbumes de estudio, dos EPs y decenas de sencillos, Uriel Anfracma ha logrado construir una identidad sonora propia que desafía las etiquetas convencionales. Su propuesta navega con destreza por una amalgama de géneros, fusionando la atmósfera sintética del Darkwave, el Futurepop y el Electro-industrial con la contundencia orgánica del Rock y el Metal, creando así un paisaje auditivo complejo y matizado.
En el núcleo de su narrativa lírica, Anfracma explora la dicotomía entre el amor y el sufrimiento, el artista profundiza en las heridas emocionales causadas por la indiferencia y la indecisión. Su obra retrata la experiencia del desamor como una intoxicación lenta, donde las promesas rotas y los juegos de seducción se transforman en una lírica visceral que resuena con cualquiera que haya experimentado la amargura detrás de una sonrisa fingida.
Entrevista para Robotto.mx
ROBOTTO: Desde el nacimiento del proyecto en 2016, Anfracma ha generado un catálogo impresionante con 8 álbumes y una fusión de géneros que van del Futurepop al Metal. El texto menciona la búsqueda de una «propia esencia» a través de esta mezcla. ¿Cómo definirías el sonido actual de ese «Ángel fragmentado» después de casi una década de experimentación sonora?
Uriel: Fui avanzando entre ese camino yo siempre quise hacer música Metal Sinfónico o Metal Industrial, pero al no tener los integrantes suficientes me incline al Electro, dónde mi tendencia sería: Metal Rock Electro.
ROBOTTO: Haces un énfasis especial en los temas “No fue Agua, fue Veneno” y “Pero tú no querías a este corazón”, señalando que comparten el mismo sentimiento, pero con distinta expresión. ¿Podríamos considerar estas dos canciones como la cara A y la cara B de una misma historia, o funcionan como capítulos secuenciales dentro de la narrativa de Anfracma?
Uriel: son la misma temática, pero en diferentes épocas de creación, por lo que las letras de cada una tienen su historia especial, Pero al darme cuenta siendo diferente letra y diferente historia llegan al mismo punto, que son la cara A y la Cara B.
Robotto: En tus letras abordas una dualidad muy fuerte: la «dulzura» de una sonrisa o una caricia que en realidad esconde un «veneno lento». A nivel de composición, ¿cómo logras traducir esa contradicción emocional (placer y dolor) utilizando la agresividad del Rock/Metal junto a las texturas electrónicas?
Uriel: no las puedo explicar, solo las siento y las expreso. Empiezo con un sonido o un ritmo que lleva a mi mente a volar entre esos hermosos acordes mientras se mezclan con frases que mi mente crea en ese momento. Dentro de ese sueño sonoro se genera en mi cabeza esa música completa de amor y de deseo, junto a historias de brujas y sonidos electrónicos, son creaciones naturales que en su momento generan emociones que llegan a mi vida y forman parte de mi historia.
ROBOTTO: Tu narrativa describe un escenario de desamor donde la indecisión y la indiferencia juegan un papel crucial, concluyendo con una imagen potente donde «ellas al final se quedan solas» recordando lo perdido. ¿Consideras que tu música busca reivindicar el valor del amor entregado «locamente», o es más una crónica de la fatalidad de las relaciones modernas?
Uriel: En las relaciones modernas se marcan más los valores y propósitos de las personas, Ya sean hombres o mujeres, Pero en ocasiones llega mucho la monotonía en las relaciones, que ven esa relación como normal o aburrida, que le falta dinámica y es así como se dan muchas de las razones de la separación, nuestro cerebro ya lo entiende como algo normal. Al dejar a la persona te das cuenta de que la tenías, pero tu mismo la perdiste, hasta ese punto te das cuenta de lo maravilloso que era estar con esa persona y comienzas a recordar todos esos fragmentos de vida que compartiste en donde sus acciones te molestaban, pero sin ellas sientes el vacío de lo que fue y la nostalgia te llena viéndolo todo como momentos que eran maravillosos y llega la realización de la pérdida. Ya no puedes tener de nuevo a esa persona, cada quien sigue su curso por separado y te queda solamente verla alejarse, la soledad conecta y comprendes que ese ser maravilloso quizá no lo volverás a encontrar en otra persona.
ROBOTTO: Mencionas imágenes sumamente poéticas en tu obra, como las «lágrimas como chispas de luz» que se convierten en cristales, y cuentas con más de 250 videos en plataformas. ¿Qué tan importante es para ti el componente visual para terminar de transmitir la atmósfera de melancolía y energía que planteas en tus canciones?
Uriel: todos tenemos muchas emociones durante el día, en su mayor parte felices o tristes, esa energía emocional es lo que me llena de inspiración para desarrollar canciones agridulces, llenas de amor, pero con momentos de profunda tristeza y llanto, no lo considero cruel, así es el ser humano. Un mar de emociones en donde conviven esas hermosas notas de amor y desamor
En ocasiones las canciones de amor o desamor total se sienten y suenan bien, pero lo interesante para mi se encuentra en la combinación de las emociones que me llevan a un deseo pasional, al amor que pronto se vuelve desamor y al reflexionar que no le perteneces por completo a esa persona, nosotros mismos hacemos que la gente se aleje o ellos solos se alejan por decisión propia. Así es el amor, por supuesto el amor más importante es el amor propio, donde nada ni nadie te puede destruir.