El mundo de los videojuegos viste de luto nuevamente tras perder a una de sus figuras más trascendentales. Se ha confirmado que Hideki Sato, venerado en la industria como el «padre del hardware» de Sega, falleció el pasado 13 de febrero a los 75 años de edad. La noticia fue reportada inicialmente por el medio japonés Beep21, marcando el fin de una era para quienes crecieron con las consolas de la compañía del erizo azul.
La carrera de Hideki Sato es fundamental para entender la evolución del entretenimiento electrónico. Nacido el 5 de noviembre de 1950, se unió a las filas de Sega en 1971. Durante más de tres décadas, su ingenio y liderazgo técnico dieron forma a las máquinas que definieron la infancia de la Generación X y los millennials. No fue solo un ejecutivo; fue el arquitecto detrás de los circuitos que nos regalaron horas de diversión.
Bajo la supervisión de Hideki Sato, los equipos de ingeniería de Sega desarrollaron cada una de las consolas domésticas de la marca desde 1983 hasta su salida del mercado de hardware. Su currículum incluye la supervisión de la SG-1000, la Master System, la exitosa Mega Drive (Genesis), la compleja Sega Saturn y la revolucionaria Dreamcast. Su visión técnica impulsó la rivalidad de los 16 bits y la experimentación audaz de los 90.
Tras el fallecimiento de Isao Okawa en 2001, Hideki Sato asumió la presidencia de la compañía, cargo que ocupó hasta 2003. Le tocó liderar uno de los momentos más difíciles y cruciales en la historia de la empresa: la transición de ser un fabricante de consolas a convertirse en un desarrollador y editor de software third-party, poco antes de la fusión con Sammy en 2004.
La partida de Hideki Sato ocurre apenas unos meses después de la muerte del cofundador de Sega, David Rosen, en diciembre de 2025. Estas pérdidas representan el adiós a la vieja guardia que construyó los cimientos de la industria japonesa.
El legado de Hideki Sato permanecerá vivo en cada colección de videojuegos y en la memoria de los jugadores que disfrutaron de sus creaciones. Medios y fanáticos alrededor del mundo han expresado su respeto por una figura que, aunque a veces operaba tras bambalinas, fue el motor que impulsó los sueños de millones. Descanse en paz.