República Cinéfila | Alita: Battle Angel

Esta es mi crítica de “Alita: Angel de Combate” la película que se estreno este pasado fin de semana en las salas de los cines de México y de medio mundo que cuenta la historia en su sinopsis oficial que en el año de 2563, el experto en cibernética Dr. Dyson Ido (Christoph Waltz) descubre entre los escombros con una antigüedad de 300 años el núcleo de un viejo cyborg (Rosa Salazar) altamente avanzado con el cuerpo y la mente de una adolescente a quién reconstruye y la nombra Alita en memoria a su hija muerta. Sin embargo Alita al ser una sobreviviente de conflictos bélicos, cuenta con entrenamiento e instintos guerreros de los que tendrá que hacer uso al ver amenazada su existencia por un grupo de sombríos personajes que están detrás de ella y que tras un extraño accidente es rescatada por ese doctor experimentado que al detectar intacto al cerebro humano dentro de la estructura del cyborg, decide darle un cuerpo mecánico que había diseñado para su hija tetrapléjica y que acaba de morir. Al despertar, este cyborg es bautizado como Alita y aunque padece una amnesia severa, poco a poco da muestras de su personalidad y de habilidades en el combate realmente sorprendentes. Por si eso fuera poco, este cyborg conoce a Hugo, un chico que la lleva hasta donde esta una vieja nave llegada desde el planeta Marte que descansa ya destruida. Ahí encontrará otro cuerpo mecánico que la atrae de manera casi irresistible y que podría formar parte del pasado que ella ha olvidado, pero que quizá no quiera recordar. Por supuesto alrededor de ello la cinta tiene otras mas intrigas e historias paralelas que enriquecen el mundo creado por James Cameron para llevar al cine hollywoodense basado en el iconico manga de la novela gráfica “Gunnm” del autor japonés Yukito Kishiro. Fíjense que la dinámica música es del artista Junkie XL. Aclaremos que este proyecto cinematográfico fue iniciado y producido por Cameron, pero él mismo le cedió la dirección oficial al no menos popular cineasta de origen chicano, Robert Rodriguez (“El Mariachi”, “Del Crepúsculo hasta El Amanecer”, “Spy Kids”, “Sin City”, “Machete”)
 
Alita: Battle Angel
Alita: Battle Angel
 
Por supuesto que esta no es una película estrictamente de Cameron; el filme dirigido por Rodriguez es una adaptación casi similar a lo que fue la cinta de “Ghost in the Shell” (2017) basando su trama en un popular manga, pero de la mano de Cameron tenemos un buen guión muy refinado que no se siente como un producto derivado, sino una cinta original e independiente. Y es que Cameron es un cineasta que sabe sorprender, le dio a la saga de “Alien” una excelente secuela en 1986 que saltó de un filme de horror a ser una de las mejores cintas de acción del género, convirtió el romance dentro de un barco en hundimiento como “Titanic” (1997) en la cinta más grande de la historia y creo nuevos mundos hiperrealistas en términos de CGI con su primera entrega de la saga “Avatar” (2009), ademas de la popular franquicia “Terminator” que en este año 2019 vera su tercera parte oficial y que el mismo escribió y produjo. Su visión siempre se ha sentido muy vasta y original, pero lo sorprendente de “Alita: Battle Angel” es lo familiar que se siente, porque su mundo no tiene límites, y la lucha de la protagonista para encontrar su propia identidad es una clara referencia a la historia de “Ghost In the Shell”.
 
Incluso la construcción de Alita se basa estéticamente en una mezcla occidental y oriental, que tiene como resultado un personaje con una gran psicología extraída de los manga y que recuerdan a los avatares del OASIS en la estupenda cinta “Ready Player One” (2018) de Steven Spielberg. Pero no es una película perfecta, ya que con deslumbrantes efectos visuales en la forma pocas veces vistos sobre una persona real, la película de Rodriguez entrega secuencias emocionantes pero se pierde en el fondo entre las dos historias que ocupan su trama principal. Así, la película es todo un canto al cuerpo eléctrico de nuestra heroína, desde que es rescatada en un vertedero a lo “WALL.E” (2008) hasta que se enfunda en el caparazón de princesa guerrera, pasando por una etapa iniciática adolescente que, de lejos, plantea el mayor desafío para un trabajo de tan peculiares y deslumbrantes características como éste. Si a todo ello le añadimos una elegancia en FX, dentro de la bizarrería de rigor, que también trae consigo un resurgimiento del 3D bien cocinado, y un desenlace que abre de par en par las puertas a una lógica secuela-saga que podría dar menos pereza de lo esperado, cabría concluir que, tras lustros buscando sitio para aparcar, Alita ha encontrado hueco en un panorama cinematográfico sobre todo en el Hollywood actual tan concienciado con el reciclaje y el desguace. En definitiva este es un entretenimiento muy eficaz, afortunadamente lejos de otros filmes como por ejemplo las pretensiones transhumanistas de “Ghost in the Shell”, y lógicamente sin rozar la brillantez conceptual de “Ex Maquina” (2014), que suponemos encandilará a los fanáticos de estas pirotecnias niponas, que son una gran legión a nivel mundial.
 
Alita: Battle Angel
Alita: Battle Angel
 
Mi 8.5 de calificación a esta producción fílmica, porque justamente gira en torno a sus dos retos donde orbita este filme por un lado, la impresionante arquitectura post-apocalíptica en forma de racimos de favelas catedralicias en la forma y, por otro en su fondo, el de insuflar corazón y alma de metal a Alita más allá de sus mohínes de silicio y sin caer en el artificio actoral de metacrilato de la tan cacareada en su día adaptación a la gran pantalla de “Final Fantasy” (2001), por si alguien recuerda esa cinta. Misión doblemente cumplida sobre todo en la primera parte, aunque la segunda se beneficia del tesón como el Ghepetto de Pinocho de turno, encarnado por el polivalente Christoph Waltz, en su ambiente con personajes tan al filo como el doctor Ido, a pesar de que Rodríguez esconda un par de ases en la manga con un obvio romance adolescente tan prescindible y tontorrón como todos los romances adolescentes y, en fin, trasplantar su celuloide a una PlayStation 4 para volver a asombrarnos con una ración de contundente hack´n´slash y carreras vertiginosas con unos villanos estilo razas de noche versión ciberpunk que actúan como los temibles y retorcidos jefes finales de los vídeo juegos, con generosidad de gore, charcutería y hasta casquería híbrida. Rodriguez es un director de estilo tosco y con unos cuantos espantos dentro de su filmografía de altibajos. Es ahí donde se derrama y desparrama el talento texmex del cineasta, aportando agradecidos chorreones western con esos cazarrecompensas fuera de la ley, ese duelo en el salón pesadillesco que sirven para animar la función en su segundo y algo denso tramo. Y con el hecho que no se advierta por ningún lado esa tosquedad visual puede hacernos pensar que, además de firmante del guión y productor del filme, Cameron haya sido algo así como el director en la sombra. Y de hecho, hay momentos en los que me parece que así sea con sus solventes escenas de acción; con un 3D que luce como cuando debía ser la salvación de la industria, aunque menos que en “Avatar”; ese diseño de Iron City, como una suma y sigue visual que hacen de ella un blockbuster con cara y, sobre todo, con ojos. Y como suele ser habitual en el cine de Cameron, tenemos un guión donde los clichés y lugares comunes se asoman con asiduidad, y, en esta ocasión, con un ánimo de no querer ir más allá en la historia en su aspecto más oscuro y sórdido por miedo a restar público a una propuesta que tiene muy claro su objetivo, que es el de solo el de llevar a la sala de cine con cuantos más espectadores, mejor. Por lo pronto lo esta consiguiendo y es una cinta muy apta para los fans del sci-fi mas cibernetico. 
 
Alita: Battle Angel
 
Por: Lic.Ernesto Lerma, titular de la sección y columna periodística.

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