King´s Man: El Origen | República Cinéfila

King’s Man es una precuela en donde el director de cine britanico Matthew Vaughn busca crear un drama en el medio de la acción, pero se muestra carente de inventiva y sensibilidad para sostener los conflictos de los personajes.

Si en la cinta de Kingsman: El Servicio Secreto (2014) era un correcto prólogo, con algunas secuencias muy divertidas, aunque algo sobrevalorado, y Kingsman: El Círculo Dorado (2017) una secuela que lucía algo repetitiva, King’s Man: El Origen es una precuela con algunas ambiciones a priori interesantes. Sin embargo, esas ambiciones suponen unos cuantos riesgos que Vaughn, realizador de las dos primeras entregas, no consigue eludir, por lo que estamos ante un producto definitivamente casi fallido.

Para contar las implicancias de la creación de la agencia Kingsman, Vaughn se va hasta principios del Siglo XX, en la época de la Primera Guerra Mundial. El relato se centra en el Duque Orlando Oxford (Ralph Fiennes), quien, tras la trágica pérdida de su esposa, ha prometido -un poco a ella y un poco a sí mismo- proteger a su hijo de todas las calamidades del mundo. Sin embargo, el contexto lo termina arrastrando al centro de la contienda bélica, obligándolo a armar una red de espías y cruzándose en el camino de una conspiración global que involucra a personajes reales como Grigori Rasputín, Gavrilo Princip, Mata Hari, Erik Jan Hanussen y Vladimir Lenin, en una relectura ligeramente juguetona de varios acontecimientos históricos. Porque cuando uno se adentra en el universo filmico de Kingsman, espera ciertos códigos aunque no me refiero tanto a los cachivaches jamesbondianos o a los trajes del mejor sastre del mundo como al tono jocoso y a esa energía disparatada, desquiciante y desenfrenada que tan bien maneja Matthew Vaughn.

Sorprendentemente, su precuela carece de todas estas virtudes. Más allá del dúo masculino mentor-discípulo y guiños a las películas anteriores con mi favorito, el del origen de las cuchillas en las suelas de los zapatos, esta historia es un dramón bélico algo tedioso que bebe más de las trincheras de la aclamada y galardonada cinta 1917 (2018) que de la irreverencia de los personajes Harry y Eggsy.

Ya que su reinterpretación de la realidad, con esa Primera Guerra Mundial y figuras clave como el archiduque Francisco Fernando o Rasputín, se aleja completamente del lenguaje extremo, absurdo y caricaturesco que nos encandiló de la saga. Incluso su villano resulta poco estridente comparado con aquel maravilloso Samuel L. Jackson que ceceaba. En la última media hora es cuando vemos resquicios de esa bendita locura de Kingsman, con peleas rodadas con maestría con esa cámara pegada a la espada, ingenio en los diálogos y esa violencia explicitísima y divertidísima entre cornadas y decapitaciones, pero ya es demasiado tarde para hacernos creer que esta apuesta tiene siquiera una pizca de la magia de sus antecesoras.

Aqui no hay tanta diversión ni desenfreno, ya que la precuela de Kingsman se olvida de Kingsman en esta precuela del díptico Kingsman: El Servicio Secreto ambientada a principios del siglo XX, en la que la agencia comienza a dar sus primeros pasos con el fin de evitar el inicio de una gran guerra. Piensen en The King’s Man como una lección de historia contada por los Monty Python. Su protagonista es el gran actor Ralph Fiennes, quien interpreta a Orlando Oxford, un aliado del Rey Jorge (Vale la pena decir que el actor Tom Hollander, siguiendo la tradición de Alec Guiness en Ocho sentencias de muerte, encarna al Rey Jorge, pero también a sus primos segundos, el Zar Nicolás y el káiser Guillermo II). Oxford realiza trabajos de espionaje para el Rey en compañía de sus colaboradores Shola (Djimon Hounsou) y Polly (Gemma Arterton), dos espías letales quienes aparentan ser los sirvientes de Orlando.

Además de oponerse a la violencia, al colonialismo y a las condiciones inhumanas de los soldados británicos ubicados en el sur de África, Oxford no ha podido superar la trágica muerte de su esposa y tiene que lidiar con su hijo Conrad (Harris Dickinson de la serie Getty), un joven patriótico e ingenuo, que desea prestar su servicio militar la Primera Guerra Mundial, conflicto desatado por la muerte del archiduque Francisco Fernando de Austria (Ron Cook). Como la fuente de este relato es un cómic, vamos a ver aquí a una liga de villanos que conspira para desestabilizar el orden mundial y que es dirigida por un siniestro y misterioso hombre. Dentro de los miembros de esta liga, se encuentra nada menos que Rasputín el monje maldito, quien es interpretado magistralmente por el actor galés Rhys Ifans como una mezcla entre Peter Sellers y Christopher Lee. Definitivamente, el Rasputín de Ifans es el alma de esta cinta como ejemplo, la escena “de la pierna”, llevada a cabo entre Fiennes e Ifans, es tan memorable, como muy hilarante y hasta perturbadora.

Mi 7.5 de calificación a esta producción fílmica que más que un filme de acción o un thriller bélico -que en parte lo es-, King´s Man: El Origen es un drama paterno-filial, donde el conflicto de fondo es el de un padre tratando de superar el miedo a la pérdida y de cumplir con el deber moral que cree que le corresponde, y el de un hijo empeñado en servir a su país en el campo de batalla, incluso contra los deseos de su progenitor. Eso no está mal -de hecho, va contra las expectativas, lo cual no deja de ser saludable en un contexto de productos cinematográficos extremadamente predecibles-, pero el problema es que Vaughn se muestra incapaz de darle el desarrollo suficiente a los protagonistas para que podamos empatizar con sus dilemas.

Posiblemente esto suceda porque Vaughn es, al igual que realizadores como Zack Snyder y Denis Villeneuve -otros cineastas que son cabales representantes del cine contemporáneo-, un creador de conceptos audiovisuales más que un narrador de historias. Por eso no sorprende que al filme le cueste superar la superficialidad estética y las obvias referencias históricas, con una primera hora pesada y vacilante, y una segunda hora vertiginosa pero también rutinaria. Por suerte, a diferencia de Snyder y Villeneuve, Vaughn posee una dosis saludable de confianza en la comedia directa, yendo un poco más allá de la solemnidad y los guiños cínicos.

Por eso se permite construir un puñado de secuencias donde el humor físico y lo lúdico cumplen roles fundamentales, que hacen a la película más llevadera en algunos pasajes. Aún así, eso no alcanza para ocultar lo casi fallida de la apuesta de King’s Man: El Origen, cuyo dramatismo impostado y sus diálogos subrayados lo muestran como un filme carente de ideas verdaderamente renovadoras y, por ende, lastimosamente inofensivo. La precuela de la saga basada en los cómics de Mark Millar y Dave Gibbons, es una muy delirante y entretenida lección de historia, que le rinde homenaje a los clásicos del cine bélico y de espías. Mark Millar, el autor de cómics originario de Escocia (Kick-Ass, Wanted), unió sus fuerzas con el ilustrador británico Dave Gibbons (Watchmen, Judge Dredd), para publicar en el 2012 la novela gráfica The Secret Service, un homenaje a James Bond y a las películas de espías procedentes del Reino Unido. Dos años más tarde, el también británico Matthew Vaughn, quien ya había adaptado a Kick-Ass para el cine, hizo lo mismo con The Secret Service, rebautizando su película como Kingsman (nombre de la agencia secreta creada para el cómic).

El merecido éxito de la cinta, impulsó a Millar y a Gibbons a publicar dos nuevas novelas gráficas de The Secret Service llamadas The Big Exit (2017) y The Red Diamond (2018). A su vez, Vaughn dirigió Kingsman: The Golden Circle, una secuela cinematográfica sólida, pero inferior a su predecesora. Vaughn tenía proyectado presentar para el 2019 The King’s Man, la precuela de la saga que narra los orígenes de la agencia. Pero la pandemia causada por el COVID-19 retrasó su estreno por casi tres años. La espera valió la pena. Para esta entrega, el director decidió contar una historia a la vieja guardia, recurriendo a una gran cantidad de clásicos del cine de espías y de guerra como referentes.

Los cinéfilos reconoceremos los guiños a cintas como Sin novedad en el frente, Lawrence de Arabia, Las cuatro plumas, La carga de la armada ligera, Los cañones de Navarone, la reciente 1917 e inclusive Mary Poppins (¡!). No se puede revelar mucho de la trama, pero vale la pena decir que hay una muerte trágica que conlleva a una emocionante y disparatada misión suicida, que busca acabar con la conspiración detrás de la Primera Guerra Mundial. Si usted está buscando una cinta entretenida, llena de aventuras, fino humor inglés, buenas actuaciones e impactantes escenas de acción, The King’s Man no lo defraudará. Vaughn planea una nueva secuela, así como una continuación de esta precuela, la cual nos conduce a Adolfo Hitler y a la Segunda Guerra Mundial. Así como el joven Conrad, los fanáticos de Kingsman estamos listos para reclutarnos en la trama, mientras un grupo conformado por los peores tiranos y delincuentes intelectuales de la historia se reúne para planear una guerra y acabar con millones, un hombre debe correr contra al tiempo para detenerlos. Y es momento de descubrir los orígenes de esta primera agencia de inteligencia independiente. El realizador de la película Matthew Vaughn (Kick Ass, X-Men: Primera generación) la dirige bien y la verdad es que cuenta con un reparto muy bien equilibrado, sólo que esperamos que la calidad de esta precuela estuviera la altura de las dos anteriores. P.D. No se pierda la reveladora escena postcréditos.

Lic. Ernesto Lerma, titular de la sección y columna periodística.

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