El escándalo en torno a la editorial Shogakukan ha escalado rápidamente, transformándose en una crisis institucional sin precedentes en la industria del manga. Tras revelarse que la compañía recontrató a Shoichi Yamamoto —un autor con antecedentes penales graves— ocultando su identidad bajo un seudónimo, un grupo de los mangakas más influyentes del medio ha decidido tomar medidas drásticas. En un acto de protesta coordinado, varias figuras de renombre han ordenado el retiro inmediato de sus obras de la plataforma digital Manga ONE.
La indignación del gremio creativo responde no solo a los actos cometidos por Shoichi Yamamoto en el pasado, sino a la decisión editorial de Shogakukan de permitirle volver a publicar a sabiendas de su historial. Los autores consideran que esta acción vulnera la ética y la seguridad que la editorial debería garantizar tanto a sus lectores como a sus colaboradores.
La lista de creadores que se han unido a este boicot incluye a verdaderos pesos pesados de la industria, lo que pone en jaque la estabilidad de la aplicación Manga ONE. Entre los nombres confirmados que han retirado su material destacan Kanehito Yamada y Tsukasa Abe, las mentes detrás del éxito mundial Sousou no Frieren. A ellos se suma la leyenda viviente Rumiko Takahashi, quien ha retirado su catálogo histórico que incluye clásicos como Ranma 1/2 e Inuyasha.
El movimiento de protesta contra la permanencia de Shoichi Yamamoto también cuenta con el respaldo de voces contemporáneas y de culto. Sumito Ōwara (Eizouken ni wa Te wo Dasu na!), Ryuhei Tamura (COSMOS), Sumi Eno (After God) y el aclamado autor ONE (One Punch Man) han solidarizado con la causa, exigiendo responsabilidad corporativa.
La postura de los artistas es clara: sus obras no volverán a estar disponibles en la plataforma hasta que la relación laboral con Shoichi Yamamoto sea terminada definitivamente y se ofrezcan garantías de transparencia editorial. Se espera que en las próximas horas más autores se sumen a esta iniciativa, ejerciendo una presión económica y moral que Shogakukan difícilmente podrá ignorar.
En Robotto seguiremos monitoreando este boicot histórico, que marca un antes y un después en la relación de poder entre los creadores de manga y las grandes editoriales japonesas.