La marca japonesa de cosméticos KATE acaba de lanzar una de las campañas publicitarias más inesperadas y emocionantes del año, protagonizada nada menos que por Hiroshi Fujioka, el actor que dio vida al legendario Kamen Rider Ichigo en 1971, y su hija Amane Tensho, quien interpretó a Kamen Rider Eins. Padre e hija, juntos frente a cámara, ejecutando el icónico gesto de transformación que ha definido a medio siglo de cultura pop japonesa.
El lema de la campaña lo dice todo: «Fuerte, Hermosa, HENSHIN 💄».
Por primera vez en la historia, dos generaciones de Kamen Rider hacen Henshin juntas. Pero esta vez no es para luchar contra monstruos. Es para vender labiales.
Y funciona. Vaya que funciona.
Un gesto que lo cambia todo
Para quienes no estén familiarizados con el universo tokusatsu, el Henshin es el momento de transformación en el que un héroe común se convierte en un guerrero extraordinario. Es el equivalente japonés a girar en la cabina telefónica o invocar el poder del rayo. Es un ritual. Es identidad. Es poder.
Ahora imaginen ese mismo gesto, cargado de décadas de significado cultural, aplicado al acto cotidiano de maquillarse. Lo que KATE propone no es simplemente un crossover publicitario ingenioso. Es una redefinición del concepto de transformación: ponerte un labial puede ser tu propio Henshin. Tu momento de empoderamiento. Tu cambio de forma.
Y cuando ves a Hiroshi Fujioka, con 78 años, ejecutando la pose junto a su hija con una convicción que no ha perdido ni un gramo de intensidad, se te pone la piel de gallina. No importa si creciste viendo Kamen Rider o si nunca escuchaste el nombre antes.
El peso del legado
Hiroshi Fujioka no es cualquier actor. Es el Kamen Rider original. En 1971, cuando Shotaro Ishinomori creó la franquicia, fue Fujioka quien se puso el traje, se subió a la motocicleta y definió para siempre lo que significaba ser un héroe enmascarado en Japón. Su influencia es tan profunda que, más de cinco décadas después, cada nueva serie de Kamen Rider sigue rindiendo homenaje a lo que él construyó.
Que su hija, Amane Tensho, haya seguido sus pasos interpretando a Kamen Rider Eins ya era una historia poderosa por sí sola. Pero verlos juntos en esta campaña añade una capa emocional que trasciende el marketing. Es un padre pasándole la antorcha a su hija. Es tradición y evolución en un mismo cuadro.
Más que una campaña: una declaración
KATE lleva años posicionándose como una marca que desafía los estándares convencionales de belleza en Japón. Su enfoque siempre ha gravitado hacia lo audaz, lo angular, lo que no pide permiso. Esta colaboración con el universo Kamen Rider encaja perfectamente con esa filosofía.
El mensaje es claro: la belleza no es fragilidad. La belleza es fuerza. La belleza es transformación. Y si un héroe enmascarado de los años setenta y su hija guerrera pueden transmitir eso mejor que cualquier modelo de pasarela, entonces quizás el tokusatsu siempre tuvo razón. Los héroes no se ven perfectos. Se transforman.
A veces la mejor transformación no requiere un cinturón mágico. Solo hace falta un buen labial y la actitud correcta.