República Cinéfila | Robin Hood 2018

¿Otra versión cinematográfica mas de el personaje de Robin Hood? porque aunque nadie necesitaba una nueva película de la famosa leyenda inglesa del ladrón y héroe medieval, el joven realizador Otto Bathurst nos trae la suya ya que su justificación del reciente Robin Hood lo planea como una aproximación distinta al mítico relato, más oscuro y escarbando obviamente en los orígenes del mítico personaje. De esta forma descubrimos cómo Robin of Loxley (Taron Egerton) se enamora de la bandida Marian (Eve Hewson), es enviado a la guerra, pierde toda su riqueza y termina por aliarse con Yahya (Jammie Fox), esa es la sinopsis de la trama de esta historia de un cruzado endurecido por la guerra y un comandante moro que organizan una audaz rebelión contra la corrupta corona inglesa en una emocionante aventura de acción repleto de de hazañas en el campo de batalla, luchas alucinantes y un romance intemporal.
 
En este relato seguimos al bandolero Robin (Taron Egerton) endurecido por la guerra y al comandante moro Little John (Jamie Foxx) quienes montan una revuelta audaz contra la corrupta corona inglesa, dejándonos saber en el proceso cómo Robin Hood y su pandillla de los hombres alegres se convirtieron en el icono y las leyendas que conocemos ahora. Hay un buen elenco destacando Ben Mendelsohn que interpreta al villano de la cinta como el sheriff de Nottingham y con personajes secundarios con Jamie Dornan como Will Scarlett y Eve Hewson como Maid Marion, aunque al papel principal con Egerton, el protagonista, quien por cierto se está preparando para interpretar a Elton John en la película “Rocketman” (2019). Este filme parece una rara cruza, es como si estuviéramos viendo una fusión entre las sagas de “The Hunger Games”, por el sentido de supervivencia, y un amorío de diálogos ridículos como los de “Twilight”. Quizás seguiremos prefiriendo mejor la clásica animación de Disney Studios en la película “The Adventures of Robin Hood” o la mas que buena y correcta cinta realizada por Ridley Scott con Russell Crowe en 2010. Esta adaptación nos ofrece lo mejor que hemos visto en el actual cine de época con la secuencia del ataque en Arabia en una versión mas descarnada de la clásica historia de Robin Hood, figura misteriosa, noble y encandilada a robar a los ricos para ayudar a los pobres.
 
Robin Hood
 
Con solo nada más comenzar la película, una voz en off nos avisa que la historia en la que estamos a punto de embarcarnos no se sitúa en una época determinada ni tiene nada que ver con la leyenda medieval que conocemos. También su primera escena es una declaración de intenciones: una tal Marian nada de ‘Lady’ se cuela en el establo de Robin Loxley para robar uno de sus caballos. Así, el forajido es aquí un noble que, tras volver de las Cruzadas, emprende su propio ‘viaje del héroe’, convertido en una especie de Batman: niño rico de día, ladrón justiciero de noche. La era dorada de los superhéroes, así como la modernización de clásicos como el rey Arturo que realizara el cineasta británico Guy Ritchie, son mayor influencia en este filme que cualquier versión anterior del arquero en pantalla. Hay que alabarle a Bathurst la valentía de tratar de renovar este clásico, apostando por una historia de orígenes con licencias entre flechazos, chaquetas de cuero, Cruzadas salidas como en la película de “En tierra hostil” y explosión visual. También a Taron Egerton que haya hecho de su Robin Hood un aprendiz tierno, pícaro y divertido que recuerda a su Eggsy en las cintas de “Kingsman”. Sin embargo, el filme ambiciona tanto acercarse al estilo de Marvel o DC, que apuesta a todo o nada por la acción hollywoodense, provocando que el factor humano resulte casi impostado. Es entretenida, sí, pero le hace falta más que puntería y el encanto de Egerton para convertir esta película en una saga. Es como un Batman arquero con más intención que puntería.
 
La verdad el planteamiento resulta interesante y pareciera que Bathurts busca resaltar el discurso contestatario que existen inherentemente en las acciones del clásico personaje, pues no sólo roba a los ricos para darle a los pobres; hay en el fondo una crítica hacia el autoritarismo, al costo de las guerras con sus beneficiados y a los actos violentos que los líderes religiosos comenten justificados por su fe. Entre la sed de venganza y justicia que tienen en común los mencionados, empieza a desarrollarse una trama sobre abusos del poder y de conspiraciones que desean acabar con ellos. Sin embargo, estas intenciones se esfuman ante el excesivo peso que se le otorga al elemento romántico de la historia; donde hay momentos verdaderamente cursis, artificiosos y predecibles, que aparecen para solo romper con el desarrollo de la aventura y las buenas secuencias de acción. Tiene sus momentos entretenidos y de mucha acción, pero también bastantes situaciones melosas que sobran por completo. Una opción como para verla con la familia y sobre todo con la pareja, aunque le deberemos dejar pasar varias inconsistencias. Esta es una adrenalínica ópera prima que nos ofrece otra versión del cuento, una audaz modernización con crítica al belicismo actual, pero sin tener necesariamente un final feliz y no me refiero al argumento, sino a la ejecución porque esta producción lucha tanto por deslindarse de las preconcepciones que se tienen del iconico personaje, que termina replicando lo que otros personajes clásicos de la literatura o los superhéroes de los cómics han hecho con anterioridad en el cine. No obstante, sus elementos de acción y humor, el trabajo visual y el trepidante manejo de cámara donde hay una persecución a caballos muy entretenida aunque los efectos son evidentes, permiten que cumpla con la misión de divertir y entretener pese a las inmediatas referencias que evoca.
 
Robin Hood
 
Mi 8 de calificación bien otorgado a “Robin Hood” que es una cinta apta solo para aquellos capaces de dejar de lado los prejuicios a la puerta del cine y que pese a los momentos de humor e ironía que acertadamente nos ofrece con un gran actor como lo es Jamie Foxx, las secuencias de acción y los temas que apenas plantea, no hay más por rescatar de esta versión del personaje que, además, queda a deber por el desempeño algo plano pero con carisma de Taron Egerton y en parte de su elenco en un juego al que se prestan gustosos un Ben Mendelsohn como villano que parece salido de “Rogue One: Una historia de Star Wars” (Gareth Edwards, 2016) y un Foxx en plan Morgan Freeman en homenaje a la taquillera película de “Robin Hood: Príncipe de los ladrones” con Kevin Costner (Kevin Reynolds, 1991) sobre el mito de Sherwood. Trata por abarcar muchos temas que termina desarticulándose y dejándose llevar por los clichés y los estereotipos. Del segundo acto en adelante la trama es una recreación o copia del argumento del gran filme “Batman: El Caballero de la Noche” (Christopher Nolan, 2008). La relación entre el protagonista con Taron Egerton, quien esta rebosante en carisma, la mujer que ama Lady Marian quien corre a cargo de Eve Hewson y su nueva pareja (Jamie Dornan) se asemejan a la de Bruce Wayne (Christian Bale), Rachel Dawes (Maggie Gyllenhaal) y Harvey Dent (Aaron Eckhart). En ambos casos, tenemos a un joven de clase alta y recursos económicos escondiéndose o tal vez liberándose a través de un álter ego enmascarado. Así como por otro lado, el buen diseño de producción, los efectivos efectos visuales y las brillantes tomas panorámicas nos permiten ubicarnos visualmente en la Inglaterra de la Edad Media, meta que resulta algo inconclusa a causa del departamento de maquillaje y peinado, pero especialmente por el diseño de vestuario, que además de resultar anacrónico se ve poco auténtico.
 
Esta locura visual orquestada por el director debutante Otto Bathurst quien hasta el momento sólo había dirigido populares series televisivas, tiene un espectacular ataque en las Cruzadas que parece la Guerra de Irak que cambia fusiles y balas por arcos y fechas; con un pueril mensaje antisistema que recuerda mucho al de “V de Vendetta” (J. McTeigue, 2005), pero con capuchas sustituyendo las máscaras de Guy Fawkes; y un simpático Robin Hood que parece como un émulo del Zorro. Por lo tanto, no cabe otra que dejar los prejuicios en la puerta de la salas de los cines para disfrutar totalmente este peculiar viaje a los orígenes del futuro héroe medieval de las calzones verdes, aquí convertido en un eléctrico tour de force que se mueve con las influencias entre las cintas de acción hechas en Hong Kong y de la filmografia de un cineasta como Guy Ritchie más desmelenado. Con la forma de momentos electrizantes, coreografías bien intrépidas esta nueva versión del clásico personaje lo perfila como un tipo de superhéroe medieval, en el fondo con pequeñas críticas a la guerra que es una analogía directa a las de Irak y Afganistán, y a la necedad por hacer a un lado las relaciones diplomáticas para amagar a otros con la posibilidad de la intervención armamentística. Esta es una mas que buena y correcta cinta.
 
Reseña Robin Hood
 
Lic.Ernesto Lerma, titular de la sección y columna periodística.

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