República Cinéfila | Doctor Sueño

Bien avalada y ovacionada por la crítica mundial “Doctor Sueño” retoma la historia de Danny Torrance 40 años después de su escalofriante estancia en el hotel Overlook en la clásica cinta “El Resplandor” (E.U. 1980, Stanley Kubrick).
 
El actor Ewan McGregor, Rebecca Ferguson y la actriz revelación Kyliegh Curran protagonizan este thriller sobrenatural dirigido por el cineasta Mike Flanagan, quien creó el guión basado en la mítica novela del escritor Stephen King.
 
En la sinopsis oficial de la trama, irreversiblemente marcado por el trauma al que se enfrentó en su niñez en el Overlook, Dan Torrance (Ewan McGregor) ha luchado por encontrar un poco de paz. Sin embargo, esa paz se esfuma cuando conoce a Abra (Kyleigh Curran), una aguerrida adolescente que tiene un poderoso don extrasensorial, conocido como “El Resplandor”. Ella reconoce instintivamente que Dan tiene el mismo poder y lo busca desesperadamente para pedirle ayuda y juntos enfrentar a la despiadada Rose the Hat (Rebecca Ferguson) y a sus seguidores, The True Knot, quienes se alimentan del resplandor de gente inocente en su búsqueda por alcanzar la inmortalidad. Dan y Abra forman un equipo muy peculiar, y se enfrentan a Rose en una sangrienta batalla de vida o muerte.
 
La inocencia de Abra y la forma en la que acepta su resplandor sin temor alguno obligan a Dan a recurrir a sus poderes como nunca antes lo había hecho, lo que lo lleva a enfrentar sus miedos y a despertar a los fantasmas del pasado.Flanagan reconcilia a los fanáticos de Kubrick y a los lectores de King con “Doctor Sueño” porque aunque “El Resplandor” era una meditación en la novela de King sobre lo que su adicción podría causarle a su familia, si no la solucionaba y eso no es de lo que trataba la película de Kubrick, ya que esta última se ha convertido en el trabajo más conocido del autor estadounidense, gracias a las evocaciones que podemos hacer de él a través de las imágenes del filme de 1980. Sin embargo, aunque encabece hoy las listas de lo mejor del género, la adaptación fílmica hecha por Kubrick dividió no sólo a los críticos –quienes cuestionaron que se tratara solo de una buena cinta de horror/suspenso/terror–, sino al mismo King, quien declaró que, si bien ahí había imágenes memorables, era la única adaptación de su trabajo que recordaba haber odiado, y acusaba a Kubrick de traicionar temas como la desintegración familiar o el alcoholismo. Algo que Flanagan se propuso enmendar en “Doctor Sueño”.
 
Lo que “El Resplandor” sí es, en cualquiera de sus versiones literaria o cinematográfica, es que es una historia de fantasmas. Veterano del género con cintas como “Oculus” y “Hush”, no sería la primera vez que Mike Flanagan visite una casa encantada o incluso el universo de King, pues adaptó la novela “Gerald’s Game” en 2017. Nacido en Salem, Massachusetts, el también guionista nunca ha perdido el interés no sólo en los infames juicios de sus brujas, sino en el horror y las historias de espectros, será por ello que entiende tan bien lo que es un fantasma. Flanagan va desarrollando todo este marco de dilemas personales y conflictos en esta secuela entre las fuerzas antagónicas de manera bastante pausada, incluso preocupándose por darle una entidad palpable a los villanos, que a pesar de sus actos horripilantes no dejan de tener un particular sentido de comunidad, solidaridad y pertenencia. A la vez, no deja de incurrir en subrayados excesivos en algunos diálogos –que por momentos amontonan lecciones de vida-, secuencias puntuales de horror y hasta ideas visuales como la forma en que se retratan las mentes de las personas que le quitan algo de verosimilitud al relato. Tanto en lo virtuoso como en lo defectuoso, “Doctor Sueño” no deja de evocar a la escritura de King, que suele caer en palpables desniveles en sus narraciones.
 
Doctor Sueño
 
¿Recuerdan el filme “2010: Odisea Dos”? Es probable que no, ya que fue estrenado en el año de 1984 del cineasta Peter Hyams, aquella correcta secuela de “2001: Una Odisea del Espacio” (E.U. 1968, Stanley Kubrick) salvaba los muebles en parte, gracias a la presencia de Helen Mirren como cosmonauta rocosa, pero no lograba ponerse a la altura de su predecesora y cayó rápidamente en el olvido. Dado este precedente, cualquiera diría que ningún director de cine en sus cabales se lanzaría a continuar una película de Kubrick, y menos aún un título tan emblemático como “El Resplandor”. Pero, según revela “Doctor Sueño”, esa elemental prudencia se ha visto superada por dos factores: la mala sangre que Stephen King, rencoroso él, le guarda al cineasta, y la osadía de un Mike Flanagan que, o bien pretende hacer historia, o bien ha cobrado un cheque con muchos ceros.SiKing y Kubrick chocaron en “El Resplandor” al sintetizar dos estilos antitéticos porque la obra del escritor siempre ha sido humanista en el fondo, mientras que el autor fílmico de “Barry Lyndon” (1975) se regodeaba en su misantropía, “Doctor Sueño” no resuelve esa contradicción, apareciendo en realidad como dos películas.
 
La mejor de ellas es una aventura a la King muy estimable donde el Danny Torrance crecidito (Ewan McGregor) y una discípula con mucho peligro (Kyleigh Curran) se enfrentan a la secta vampírica encabezada por una Rebecca Ferguson estupenda para variar y vestida como para un concierto de la banda de metal gótico Fields of the Nephilim. Es ahí donde el talento de Flanagan, que ya ha dado pruebas abundantes con las producciones cinematográficas de “Oculus” y “La Maldición de Hill House”, se adecúa como un guante a la imaginación del autor literario de “It” y nos hace disfrutar con sus ejercicios de terror cotidiano. La segunda película, y la peor de las dos, comienza cuando “Doctor Sueño” como que se lleva la mano a la frente y exclama: “¡Que soy una secuela!”, como quien se ha olvidado las llaves dentro de casa. Entonces suena el tema musical “Sabbat” del compositor Berlioz en la versión electrónica de Wendy Carlos, la cámara emprende un trávelling aéreo por las montañas de Colorado y presenciamos un intento de repetir lo irrepetible. Si esta película se esforzase más por profundizar en sus temas como el primero y más importante de ellos, el de la necesidad de superar un pasado traumático que por emular imágenes ya vistas, tal vez saliera totalmente victoriosa. Pero su tira y afloja con la pesada sombra de Kubrick acaba arrastrándola a un laberinto del que no sabe salir como ya aprendimos en el Hotel Overlook, hace mucho tiempo, la única forma de vencer a los fantasmas es sabiendo cuándo huir de ellos.
 
Pero en este 2019 con “El resplandor Dos” cuanto más se aleja de su original, más disfrutable resulta. Hay que recordar que Kubrick abría su majestuosa y magistral “El Resplandor” con una secuencia cenital que seguía por las montañas, a tétrico y premonitorio ritmo de la canción “Dies Irae”, al automóvil del trío protagonista. En ese movimiento, repleto de curvas, el genial director dejaba ya claro que iba precisamente a hacer eso: alejarse de la línea recta con la novela –espléndida- de King para poseer el cuerpo del texto y dotarlo de un espíritu diferente y personal. Flanagan abre su excelente “Doctor Sueño” con otra toma desde el cielo, pero esta vez fija, tan sólo con un acercamiento lineal y vertical que termina en una víctima colateral de aquel sobrenatural año 1980. En esa quietud, ceremoniosa, Flanagan parece decirnos que no se va a apartar del libro espléndido de King, que va a ser todo lo fiel que el autor de “Barry Lyndon” otro filme sobre los avatares del tiempo, el destino y la culpa pero que no fue en “El Resplandor”, para horror del escritor de Maine.
 
Y lo es con esta casi fidelidad, pero tampoco al cien por cien ya que la no aparición del personaje de la abuela de Abra, por ejemplo no implica la evaporación de Flanagan como director con una voz propia en el género. Tras la experiencia televisiva de “La Maldición de Hill House” sabe cómo lograr no traicionar la letra, utilizarla con una caligrafía propia y enriquecer el original. “Doctor Sueño”, película, acompaña con respeto a lo imaginado y puesto negro sobre blanco por King, para tranquilidad de éste y de los fans más acérrimos de la novela. Respeto y estilo, como por ejemplo en esos minutos el de aquel Tobe Hooper siendo algo más que un ilustrador para la pequeña pantalla de “El Misterio de Salem´s Lot”. El director, poniendo en imágenes algunos de los momentos más recordados del libro como el asesinato del niño, los viajes astrales, la conexión/invasión entre Rose la Chistera y Abra satisface al lector a la vez que, imperceptiblemente, va dejando su huella. Así, cuando empiecen a entrar en ciclo los villanos o desaparezcan, Flanagan ha hecho lo que Hooper en la miniserie televisiva de finales de los años 70: imponer sin que se note su imaginería.
 
Si bien la película pretende ser una adaptación directa de la novela que le da nombre, “Doctor Sueño” también existe en el mismo “universo” que Kubrick estableció en su adaptación de “The Shining”: no sólo se apoya en su estética y reconstruye el Overlook Hotel –en el trailer, sólo la escena del ascensor es tomada del filme original–, sino que ha recasteado a las hermanas Grady, así como a un joven Danny Lloyd, el pequeño actor que dio vida a Danny Torrance. Hay un punto de partida que coloca al filme de Mike Flanagan en un lugar distinto al de Kubrick y más cercano al de King, que se da a partir del protagónico: si la película de 1980 era más un retrato sobre la progresiva entrada en la locura del padre y marido alcohólico que era el personaje de Jack Torrance muy bien interpretado por Jack Nicholson, el libro era un drama familiar donde la disolución de un matrimonio, la caída final de un padre y marido y el horror cada vez más potente emanado por un hotel maldito eran observados por el lente que implicaba la mirada de un niño con poderes sobrenaturales.
 
El verdadero protagonista de “El Resplandor” para la pluma de King era el hijo de Jack, Danny Torrance, y eso lo termina totalmente de ratificar en “Doctor Sueño”, que sigue a un Dan ya adulto (Ewan McGregor), tratando de lidiar con los traumas de su pasado, repitiendo algunas miserias de su padre –el alcoholismo, la ira a flor de piel, la vocación autodestructiva- pero buscando posibles caminos para su redención. Es por eso que termina recalando en un tranquilo pueblito donde encuentra contención, amistad, apoyo y hasta un propósito: guiar a los ancianos de un geriátrico a una muerte pacífica. Sin embargo, no puede escapar por completo de sí mismo, ya que establece contacto con una niña con poderes parecidos a los suyos y, al mismo tiempo, con una organización siniestra, el Nudo Verdadero, que se alimenta de gente como ellos para mantenerse inmortales.
 
Doctor Sueño
 
Mi 9 de calificación bien otorgado y ganado a “Doctor Sueño”, la secuela oficial de “El Resplandor”, la famosa película de terror de Stanley Kubrick y que igual que ella está basada en la novela de Stephen King que en esta nueva historia nos encontramos con el famoso Danny Torrance (Ewan McGregor) que carga en su memoria con el gigantesco trauma de lo ocurrido en el Hotel Overlook con su vida adulta que se ha convertido en lo que fue la vida de su padre (Jack Nicholson), con problemas de comportamiento, de agresión y de un alcoholismo muy marcado que lo ayudan a mitigar el dolor al mismo tiempo de sus poderes a los que sigue llamando “El Resplandor”. Esos poderes regresan una vez que Danny recupera la sobriedad y los usa para ayudar a los moribundos en el hospicio, estableciendo una conexión psíquica con una chica (Kyliegh Curran) que comparte sus habilidades extremas y a quien un culto persigue pues ellos se encargan de provocar dolorosas muertes a personas como ella para poder absorber sus poderes.
 
Formidables actuaciones del elenco con Rebecca Ferguson que aparece como la líder de este culto acompañada en el reparto por Carl Lumbly, Bruce Greenwood, Jacob Tremblay, Alex Essoe, Emily Alyn Lind, Jocelin Donahue y Zahn McClarnon. En esta secuela bien dirigida por Mike Flanagan es entonces cuando “Doctor Sueño” transfiere el tema central del texto con la rehabilitación, la redención, la asunción de los fantasmas del pasado a un plano estrictamente cinematográfico: reconciliando de manera insólitamente esplendorosa “El Resplandor” de Kubrick con el universo de King. El camino se bifurca entonces, destino, por supuesto, a un Overlook que alterna la terrorífica y sucia decrepitud con una extraña fotocopia de los decorados del largometraje de 1980. Se originan en esa hora final cambios y mejoras con respecto al libro que tienen que ver con un uso más directo de la violencia/venganza, con el sustancial y malévolo giro en la aparición de cierto fantasma familiar y con, sobre todo, un final diferente al de la novela que tiene muchísimo que ver con el de esta: junto a los sueños siempre convivirán las pesadillas.
 
Resumiendo, Flanagan ha hecho “El Resplandor” que King quería en 1980 a la vez que el “Doctor Sueño” que Kubrick habría filmado en este año 2019. Lo mejor de lo visto fue Henry Thomas dando más mal rollo que nunca en su carrera y lo peor que la trama lésbica del libro ha desaparecido del filme. Si los espectadores esperan una película de Kubrick esta no lo es, pero si una muy buena contrariamente a lo que podría pensarse en un vistazo inicial, “Doctor Sueño” no es una secuela cualquiera, o más bien, no sigue los parámetros habituales. Por un lado, adapta la premisa y la estructura narrativa de una novela de Stephen King que funciona como continuación de “El Resplandor”, uno de los primeros –y más emblemáticos- éxitos literarios del autor. Por otro, no deja de referenciarse en la iconografía de la adaptación cinematográfica de 1980 dirigida por Stanley Kubrick, a la que vale la pena recordar que King detestó y detesta.
 
Es desde ahí que se va constituyendo en una suma de contradicciones constantes, con las que lidia de manera ambivalente: por momentos abraza, acepta y explicita sus propias ambigüedades, y en otros pasajes parece sentirse un tanto incómoda con lo que tiene para contar. Pero Flanagan no puede dejar de lado la iconicidad de la película de Kubrick y eso se nota particularmente en la media hora final, donde intenta una operación de confluencia entre el imaginario cinematográfico y el literario. O más bien una mutua corrección –y no tanto complementariedad- entre ambas fuentes, que no llega a funcionar del todo. En esos minutos finales, prevalecen los parches, escasea el miedo y el drama interior luce forzado, arribando a una resolución definitivamente desangelada. Secuela problemática en su composición, casi vampírica en su entramado estético y narrativo, “Doctor Sueño” aprueba con lo justo más por la suma de las partes que por su totalidad. Cinta muy apta para quienes somos fans del clásico filme de Kubrick, pero también para los lectores de un gran autor como King.
 
Doctor Sueño
 
Lic. Ernesto Lerma, titular de la sección y columna periodística.

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