Caos: El Inicio | República Cinéfila

En el año de 2008, Patrick Ness, famoso por estar detrás de “Un Monstruo Viene a Verme”, así como también por sus trabajos como guionista en la veterana serie televisiva “Doctor Who”, publicó su novela “El cuchillo en la mano”, la cual funge como primera parte de la trilogía “Chaos Walking” de ahí el título original de esta cinta que sigue al protagonista Todd Hewitt, un chico nacido en un planeta distante colonizado por humanos que huyeron de la Tierra, que cada vez mostraba más señales de agonía.
 
Dicho planeta, nombrado por sus pobladores como “El nuevo mundo” tiene una particularidad: en el ambiente hay una especie de virus que hace que los pensamientos de todos los hombres estén al descubierto y, además de verse, se pueden escuchar. La privacidad no existe. Todd vive en un pueblo llamado Prentisstown, donde, por si los ruidos provenientes de las mentes de todos los habitantes no eran conflicto suficiente, todas las mujeres han desaparecido. Todo cambia con la llegada de Viola, la única chica. En la sinopsis oficial de la trama, en un futuro no muy lejano, Todd Hewitt (Tom Holland) quien vive con sus padres en una ciudad donde las mujeres han desaparecido y los hombres han sido afectados por “el ruido” – una fuerza que exhibe todos sus pensamientos al conocimiento de los demás – se encuentra con Viola (Daisy Ridley), una joven misteriosa que ha aterrizado en su planeta. Mientras Todd jura protegerla y ponerla fuera de peligro, tendrá que descubrir su propia fuerza y desbloquear todos los obscuros secretos que guarda su planeta y su comunidad. Porque a estas alturas, en el cine young adult ya se han explorado –y sobreexplotado– varios tropos y clichés, siendo los más destacados dos en particular: la guerra y la lucha contra figuras adultas desmedidamente malignas. De primera instancia, la película “Caos: El Inicio” podría parecer otro intento por aprovecharse de esas tendencias, pero lo cierto es que se trata de una propuesta que verdaderamente se esfuerza por ofrecer a la audiencia una narrativa con mayor trasfondo del habitual. El conflicto entre bien y mal está presente en la base, sí, pero conforme pasan los minutos de la cinta, nos damos cuenta de que este es un proyecto fílmico con un discurso distinto. Dicho esto, es importante aclarar que la película “Caos: El Inicio” funciona únicamente gracias a dos factores clave, siendo uno de estos el hecho de que fue el propio autor de la novela quien estuvo encargado de la adaptación cinematográfica. Esto le dio la oportunidad de plasmar en el guion los tópicos más profundos de su obra, al tiempo que también pudo mantener la esencia y la personalidad de sus protagonistas.
 

En las primeras etapas de desarrollo, los escritores eran Charlie Kauffman y John Lee Hancock, pero al final se decidió que Ness debía tomar las riendas de la versión final. Lo anterior se agradece sobremanera, puesto que para aquellos que no estén familiarizados con el universo que el novelista construyó hace más de diez años, el largometraje supondrá la oportunidad perfecta para obtener una mirada, aunque sea corta, a la habilidad y sensibilidad que el creativo tiene para crear personajes honestos, vulnerables y accesibles, así como también para usar la ciencia ficción como mero caballo de Troya para plantearnos problemas reales que debemos resolver con total urgencia. Si bien la película “Caos: El Inicio” está lejos de ser impresentable –como se reportó hace varios meses–, si es un tanto dispareja en cuanto a su edición/montaje, aunque eso se compensa con un bienvenido intento por entretener, pero también por ofrecer unas lecturas inusuales en su campo, mismas que son sumamente pertinentes. Además, tiene el potencial para iniciar una franquicia y saga, pero debido a la crisis actual por la pandemia global de coronavirus es poco probable que eso suceda y que las secuelas lleguen a la pantalla grande.
 
Caos
Daisy Ridley y Tom Holland en Chaos Walking
 
Mi 8.5 de calificación a esta película que aunque dispareja en cuanto a su ritmo, es una cinta que destaca por su esfuerzo por apegarse a la novela que adapta, además de tratar temas poco usuales en el terreno adolescente. Cuando a Ness se le pregunta en entrevistas cuál fue la inspiración para su historia, él se limita a responder que la ideó como una alegoría a la gran cantidad de información a la que está expuesta la juventud en la actualidad, pero, si se analizan a fondo sus temas, se vuelve evidente que estamos ante un estudio enfocado a varias cuestiones que se viven en la sociedad contemporánea y que rara vez se abordan en cintas de Hollywood o en libros dirigidos al mercado adolescente: se habla de colonización, pero también de abuso de poder y los peligros de la masculinidad tóxica y frágil. En sus dos formas –tanto literaria y fílmica–, Todd se enfrenta a una interrogante constante: ¿Qué significa ser hombre? 
 
El único tropiezo del filme está en la dirección del cineasta estadounidense Doug Liman, pues el estilo del director permanece oculto en todo momento, y eso que él ya está acostumbrado a la acción y a la aventura en su buena filmografía. Aquí es cuando los reshoots a los que estuvo sujeta la producción se empiezan a notar. Mientras que en la novela atrapa con un ritmo vertiginoso constante, el dinamismo sólo se hace presente en la primera mitad de la cinta, para luego soltar a la audiencia y decantarse por un drama lento y tedioso. Dada la naturaleza trepidante pero reflexiva del material de origen, hubiera sido interesante que tras la cámara estuviera una directora como Catherine Hardwicke, cuyo estilo indie de cámara en mano y su capacidad para contrastar lo fantasioso con cuestiones realistas encaja a la perfección con los mensajes centrales de la obra primigenia. 
 
Otro punto a favor son las actuaciones de los estelares tanto de Daisy Ridley como de Tom Holland que cumplen con su parte y entregan trabajos que los confirman como estrellas en ascenso. Él dota al personaje de Todd Hewitt de los matices necesarios para avanzar en su travesía; ella proyecta una seguridad y una determinación explosiva, que se mantiene por sí sola, pero que se equipara a la forma como se presentó en el impreso original. El actor europeo Mads Mikkelsen, por otro lado, se siente desperdiciado, al igual que el histrión mexicano Demián Bichir, junto a David Oyelowo y a Nick Jonas. Todos ellos pasan a un segundo plano y sus apariciones aportan poco o nada al producto final. Mención aparte para la actriz Cynthia Erivo, quien en su rol como Hildy destaca por su presencia y carisma, acentuando la afinidad que Ness tiene por presentar en sus historias a unos personajes femeninos fuertes y tridimensionales. Este es un buen filme que dependiendo de la taquilla a nivel mundial, se espera que se convierta en una trilogía.
 
Lic. Ernesto Lerma, titular de la sección y columna periodística.

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